Qué hermoso y esperanzador primer día de este hermoso y alegre diciembre, mes de alegría, de espera y de cambio.
En la verdadera felicidad que sentimos por esta mañana tan hermosa que comenzamos a contemplar, te bendecimos y te damos gracias y pedimos tu santa bendición para iniciar nuestras labores con mucho ánimo y alegría. Hoy queremos marchar contigo, llevarte en nuestro corazón y mostrarte a nuestros hermanos con actitudes de alegría, siguiendo tu ejemplo de preocuparnos por dar animo al desanimado, tender la mano al caído y acompañar al que se siente en soledad. Los prisioneros quieren quedar libres, los ciegos quieren ver, los hambrientos quieren pan. Así mismo, todos tenemos hambre de consuelo, amistad, perdón, entendimiento, aceptación, justicia, amor. Sabemos que tú colmarás estos deseos ahora que te esperamos. Tú mismo nos darás el alimento y nos saciarás de fe esperanza y caridad. Nosotros, como verdaderos discípulos, tenemos también que satisfacer el hambre de nuestros hermanos.
Tú sabes cómo sentimos hambre y sed de verdad, de amor y de aceptación. Si nosotros te aceptamos y creemos en ti, vemos cómo nuestra más profunda confianza y nuestras aspiraciones son colmadas por ti, cuando trabajamos por la venida de tu reino.
Haz que la copa que tú nos ofreces, rebose y se desborde para que todos te alabemos y te glorifiquemos y esperemos: “aquel día en que nos saciarás de manjares exquisitos" de esperanza, vinos de caridad y ante todo porque los podremos compartir con todos.
Gracias, Señor, porque sabemos que eres nuestro pastor y nada nos faltará y aunque caminemos por sendas oscuras nada temeremos porque tú vas a nuestro lado y nos conducirás hacia fuentes tranquilas. Hoy permítenos estar dispuestos a dar y repartir el pan de la esperanza y los peces de la fraternidad.
Feliz y fructífero miércoles santificado en el amor de Dios. Alegre y esperanzador inicio de mes.
