VIGÉSIMO NOVENO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B (OCTUBRE 17 DE 2021)
INAUGURACIÓN DEL SÍNODO MUNDIAL DE LA IGLESIA 2021- 2023
"CAMINEMOS JUNTOS "
MONICIÓN DE ENTRADA
Hermanos, el Señor Jesús nos congrega a esta hora para celebrar la Eucaristía.
El domingo pasado el Papa Francisco, en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, dio inicio al Sínodo de los Obispos que llevará a la Iglesia universal a tomar mayor consciencia de su condición peregrina y misionera, y a abrir nuevos caminos que nos permitan crecer en la comunión, en la participación y en la misión, según el Espíritu Santo lo sugiera, por el discernimiento que, como miembros del pueblo de Dios, realizaremos desde ahora hasta octubre de 2023.
Hoy, en las diócesis del mundo entero, en las Catedrales y en las Parroquias, damos inicio a la primera fase del camino sinodal, que nos llevará a encontrarnos, a escucharnos y a discernir la voluntad de Dios para la Iglesia en el mundo actual.
La palabra "Sínodo" significa "caminar juntos", por lo que nos implica a todos. Por eso, en esta eucaristía, confiemos a Dios Padre el camino sinodal que iniciamos, para que desde las comunidades locales podamos unirnos a esta experiencia espiritual bajo la guía de nuestros pastores, y llegar así a la renovación que Dios quiere por medio del Espíritu Santo.
Celebremos con fe.
MONICION ÚNICA PARA TODAS LAS LECTURAS
En esta etapa inicial del Sínodo, la Palabra de Dios es lámpara que, desde un lugar elevado, alumbra a la Iglesia y le descubre caminos para renovar su misión evangelizadora y para perfeccionar la comunión y la participación entre sus miembros. Escuchando la Palabra, escuchamos al Espíritu Santo primer artífice de este discernimiento.
En este instante un ministro enciende el cirio pascual ubicado al lado del ambón. El comentador sigue leyendo.
La luz del cirio pascual que brilló en la Noche Santa ilumine el camino sinodal de la Iglesia. Ella simboliza para nosotros hoy la luz del Espíritu Santo que nos permite comprender el mensaje divino contenido en las lecturas bíblicas que ahora serán proclamadas.
Escuchemos con atención.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Isaías (53,10-11)
El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación: verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
Que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta a los Hebreos (4,14-16)
Mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un no sacerdote grande, que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo Dios. No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado. Por eso, acerquémonos con seguridad al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie oportunamente.
Palabra de Dios.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,35-45)
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.»
Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?»
Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»
Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?»
Contestaron: «Lo somos.»
Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.» Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.
Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»
Palabra del Señor.
ORACIÓN UNIVERSAL
Hermanos, al iniciar la fase diocesana del Camino Sinodal, dirijamos fervientemente nuestras súplicas al Señor que viene a nuestro encuentro, nos escucha y dispone caminos de unidad y de servicio. Digamos.
Oh, Señor, escucha y ten piedad.
- Por la santa Iglesia de Dios, para que animada por el Espíritu Santo recorra caminos de renovación que permitan crecer en la vida de comunión, en la participación de los fieles y en la misión evangelizadora que Cristo nos ha confiado.
- Por el Papa Francisco y por los obispos que tomarán parte en la Asamblea general del Sínodo, para que animen y acompañen al pueblo de Dios en este camino sinodal.
- Por los gobernantes de las naciones para que trabajen por la paz mediante el servicio que prestan y la promoción de la justicia y la equidad.
- Por la Arquidiócesis de Bogotá que inicia la primera fase del camino sinodal para que, por medio de sus pastores, acoja el clamor de los fieles mediante la escucha asidua y el discernimiento oportuno.
- Por los fieles laicos para que, tomando parte en esta experiencia eclesial, participen con alegría en esta fase de consulta, y sus opiniones iluminen el debate sinodal, para llegar a ser por el Espíritu la Iglesia que el mundo actual necesita.
- Por quienes padecen el covid-19 y por todos los enfermos, para que en el Señor puedan recobrar la salud y el bienestar.
- Por nosotros para que, con la valentía de la fe y la confianza en Cristo, afrontemos el sufrimiento con la esperanza en Dios, cuyos ojos están puestos en sus fieles y en quienes esperan en su misericordia.
EXHORTACIÓN FINAL
Dios todopoderoso y eterno, atiende las súplicas de tu Iglesia peregrina y misionera para que, siguiendo a Cristo y a la luz de tu Espíritu, revitalice su acción y así el mundo conozca tu amor de Padre, y a tu Hijo, nuestro Salvador, que vive y reina por los siglos de los siglos.
ORACIÓN POR EL SÍNODO
Estamos ante ti, Espíritu Santo,
reunidos en tu nombre.
Tú que eres nuestro verdadero consejero:
ven a nosotros,
apóyanos,
entra en nuestros corazones.
Enséñanos el camino,
muéstranos cómo alcanzar la meta.
Impide que perdamos
el rumbo como personas
débiles y pecadoras.
No permitas que
la ignorancia nos lleve por falsos caminos.
Concédenos el don del discernimiento,
para que no dejemos que nuestras acciones se guíen
por prejuicios y falsas consideraciones.
Condúcenos a la unidad en ti,
para que no nos desviemos del camino de la verdad y la justicia,
sino que en nuestro peregrinaje terrenal nos esforcemos por alcanzar la vida eterna.
Esto te lo pedimos a ti,
que obras en todo tiempo y lugar,
en comunión con el Padre y el Hijo
por los siglos de los siglos. Amén.
