En tu amor tu misericordia despertamos para admirar las obras de tus manos y humildemente ponernos a tu servicio para hacerlas crecer.
La palabra nos presenta una imagen de Pedro, generoso, reproduciendo un clima primaveral, sorprendente, sanando a los enfermos, aliviando el sufrimiento, devolviendo la vida como Tú lo hiciste; un Pedro que hace realidad el encargo tuyo de cuidar a los suyos.
Los discípulos y misioneros anunciaban de palabra y de obra la tu Buena Noticia. La experiencia que encontramos en Ti nos debe llevar a esa coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. La exigencia es de vivir como resucitados en medio de las actividades cotidianas. Danos el valor de optar siempre por Ti y tu forma de obrar y de permanecer siempre cercanos e íntimos contigo. Bendice el camino a veces difícil que tenemos que tomar sin ver claro a dónde nos conducirá. Líbranos de tomar decisiones poco entusiastas cuando nuestra fe sea más bien débil. Danos la gracia de tu infinito amor y no permitas que nos separemos de tu lado. Podemos exclamar como pedro: “Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna”. Bendícenos en la abundancia de tu amor, guárdanos, guíanos y protégenos. Amén.
Un muy feliz y santo fin de semana. Abrazos y bendiciones abundantes. Como siempre primer sábado de mes, nuestro rosario de aurora y la Eucaristía por nuestros hermanos enfermos, nuestras familias, nuestros anhelos y esperanzas y todos los que han cumplido y cumplirán años durante este mes.
