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7-dic.-2021 martes de la 2.ª semana del Tiempo de Adviento

Alegre y bendecido despertar él que nos regalas en este día, Señor, para alabar, bendecir y proclamar las grandezas de tu amor.

Alegre y bendecido despertar él que nos regalas en este día, Señor, para alabar, bendecir y proclamar las grandezas de tu amor. Señor, tú te haces cercano a nosotros cuando nos extraviamos, tú nos buscas hasta encontrarnos. Atráenos de nuevo a ti; enséñanos el camino hacia ti y hacia los hermanos porque tú eres nuestro camino.

Tu palabra nos dice que hay que preparar el camino, allanar los montes y elevar los valles, ya que tu Alianza sigue vigente y no ha perdido validez. Tú sigues siendo nuestro Dios, y nosotros tu pueblo y ovejas de tu rebaño. Abre nuestros oídos a tu Palabra que destila alegría, júbilo, gozo por la liberación y el nuevo comienzo que nos propones. Tras el pecado, aparece la misericordia; y tras el destierro, un regreso hacia la tierra que mana leche y miel. Nos recuerdas que también nosotros podemos estar en un destierro, en un "castigo" por el pecado, que no es tal, sino la consecuencia de habernos alejado de lo que Tú quieres de nosotros. Hoy nos propones el regreso, y nos facilitas el retorno. Todo lo que tenemos que hacer es ponernos en marcha y Tú mismo saldrás a nuestro encuentro, porque en muchas ocasiones nos hemos visto en la situación de "oveja perdida", a la que el pastor ama tanto que no descansa hasta encontrarla y devolverla al redil. Pero en otras ocasiones nos hemos visto entre las noventa y nueve, esperando que el pastor vuelva con la que se perdió. ¿Qué hacemos mientras Él la busca? Esperar. Esperar que tu amor y tu desvelo den fruto. Esperar con la confianza de que, si un día nosotros necesitamos ese desvelo y ese amor, lo vamos a tener también desinteresadamente y también con la alegría del encuentro. Gracias por preocuparte por estas ovejitas que a veces nos separamos del redil pero que tú siempre en tu misericordia y tu amor vas en nuestra búsqueda y cuando nos encuentras nos cargas sobre tu hombro. Amén.

Feliz, bendecido y misericordioso martes. Encendamos las velitas con las cuales rendimos homenaje a Nuestra Madre Divina y le pedimos que nuestro camino sea iluminado para ir al encuentro de Nuestro Salvador.

Preparen el camino del Señor en el desierto, construyan en el páramo una calzada para nuestro Dios

Día de las velitas:

Su origen se remonta al siglo XIX, consiste en la carta del papa Pío IX, que sería una declaración del dogma de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. Se dice que la Virgen María fue concebida sin pecado original, y por ende se encendieron velas para festejar el acontecimiento.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.