Nuestro saludo desde el corazón es para bendecirte y darte gracias porque nos levantamos en tu santo nombre e iniciamos nuestra jornada contando con tu presencia y compañía. Qué agradable es iniciar nuestro día con mucha fe y optimismo, pensando que todo lo realizaremos para agradarte. Hoy nos das tu palabra para llenarnos de fe y no dejar que caigamos en pesimismo como el pueblo en el desierto. Muchas veces vamos recorriendo y vagando por nuestros desiertos de injusticia y falta de amor, clamamos a ti, pero con temor o quizás nos quedamos pasmados en silencio, y algunos en duda y desesperación. Danos bastante fe y confianza para mirarte como Aquel que cargó sobre sí nuestras dudas y nuestro mal y sufriste por ellas en la cruz. Que podamos contemplarte en la cruz, no para ver sufrimiento sino para ver en tu entrega generosa un signo de esperanza y una luz de salvación. Al mirar la cruz y contemplar tu mirada, seamos sanados en nuestros corazones de todo lo negativo y de aquellas tinieblas que no nos dejan ser felices. Hoy te suplicamos, Señor, que nos defiendas de las serpientes de la mentira, el engaño y la incomprensión y si alguna pretende mordernos, que te podamos mirar y Tu nos defiendas. Ayúdanos a cumplir tu voluntad con sinceros deseos de amar, perdonar y servir a ejemplo tuyo, porque eres nuestro señor y salvador, la luz que nos ilumina y la fuente de nuestra esperanza. Amén.
Feliz martes para todos lleno de bendiciones abundantes.
Reflexión papa Francisco
Cuando miramos el crucifijo, pensamos en el Señor que sufre: todo eso es cierto. Pero detengámonos antes de llegar al centro de esa verdad: en este momento, tú pareces ser el mayor pecador, has pecado. Él ha tomado sobre sí todos nuestros pecados, se ha aniquilado hasta ahora. Hubo una venganza por parte de los doctores de la ley que no le querían. Todo esto es verdad. Pero la verdad que viene de Dios es que Él vino al mundo para tomar nuestros pecados sobre sí mismo hasta el punto de hacerse pecado. Todo el pecado completo. Nuestros pecados están ahí.
Recomendado
Rezar el Rosario, puede traer, no solo protección, sino también muchas bendiciones a nuestras vidas y una unión más profunda con Jesús. Recemos hoy el Rosario en familia.

