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30-nov.-2021 martes de la 1.ª semana del Tiempo de Adviento

«¡Qué hermosos los pies de los que anuncian el evangelio!»

Damos gracias al clarear de este nuevo día por despertar y saber que tenemos la ocasión de realizar lo que nos propondremos y hacerlo con alegría y optimismo. Te damos gracias por este último día de mes en el que hemos podido tener satisfacciones y momentos difíciles que pudimos superar porque todo lo habíamos colocado en tus manos. Gracias especialmente por el don de la vida y la salud. Con mucho cariño, permítenos reflexionar tu Palabra para dejarnos iluminar por ella: «¡Qué hermosos los pies de los que anuncian el Evangelio!». Hoy sea día para que tomes nuestras manos, nuestros pies, nuestra voz y que seamos instrumentos de tu amor y tu misericordia.

Honramos hoy a tu gran apóstol Andrés. Haz que, guiados por él, te busquemos sin descanso y con nuestro testimonio llevemos a nuestros hermanos hacia ti.

Que tú sigas siendo nuestra vida y confianza; no permitas que, por egoísmo, te guardemos sólo para nosotros, sino que te compartamos con todos a nuestro a lado, con las riquezas de tu amor y tu perdón, de tu misericordia y compasión. Permite que atraigamos a los que podamos por nuestra forma de vivir y proceder ─según tu voluntad y la del Padre Celestial─, como san Andrés que debió ser un buscador de Dios. Primero siguió a Juan el Bautista; después, cuando Juan señaló tu presencia te siguió a ti. Trajo a varias personas a tu presencia: a su hermano Pedro, a algunos griegos que te buscaban; en la multiplicación de los panes se dio cuenta del muchacho que tenía los panes y los peces y lo acercó a ti. Nuestro amor y servicio en este día sea para anunciar la alegría en nuestros corazones de saber que, como verdaderos discípulos tuyos, vivimos en felicidad y optimismo sabiendo que tú estás a nuestro lado y haciendo realidad las palabras del apóstol Pablo: «nadie que cree en Ti, quedará defraudado» y «todo el que invoca tu nombre, se salvará». Señor, abre los oídos de nuestro corazón para escuchar tus palabras: VEN, hoy quiero guiar tus pasos, quiero caminar contigo, quiero enviarte a servir. SÍGUEME, no te desvíes del camino que te voy señalando, no dejes que las preocupaciones te alejen de mí; VE a mis hermanos y anúnciales mi presencia.

Que Nuestra Madre Santísima, Reina de los Apóstoles, nos acoja en su santo regazo y sea nuestro auxilio ahora y siempre. Amén. DÍA PLENO DE AMOR Y DE ESPERANZA.

Feliz martes santificado en tu amor. “Seamos pescadores de ilusiones y ante todo de esperanza”

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.