Domingo de amor, bondad, misericordia y fidelidad, en el que nuestro amanecer se llena de felicidad por el don de la vida y sobre todo por el don de la fidelidad y el amor. En tu palabra, hoy recoges dos temas inconexos: El tema del divorcio y tu actitud ante los niños. Tú los abrazas y los bendices, poniéndolos como modelo de acogida al Reino, que requiere la confianza, sencillez y gratuidad de un niño. Permítenos que nuestra reflexión sea para tener tu visión sobre sobre el amor y fidelidad en el matrimonio, un tema difícil que tenemos que reflexionar hoy con delicadeza y firmeza a la vez.
“Serán una sola carne… lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”. Se trata de un proyecto de comunión personal, de igualdad entre el hombre y la mujer, de complementariedad y mutua entrega sin imposición ni sumisión, que contrasta con la situación de inferioridad que, en tus tiempos, tenía la mujer respecto al hombre. Tú rompes con la interpretación patriarcal y machista por la cual el hombre podía despedir a la mujer si se cumplían unos requisitos. Propones un estilo de vida alternativo. No ignoras lo difícil de una relación de pareja o el clima insoportable al que pueden llegar ni el sufrimiento al que están sometidos, en esos casos, los hijos y los propios esposos; vuelves tus ojos al proyecto originario de Dios. Proyecto que vivido en la fe se convierte en sacramento, signo vivo de tu amor fiel a tu Iglesia, que debe ser vivido con fidelidad, fecundidad y unidad entre los esposos. Qué bello llegar a comprender tus palabras: Dios "los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Ayúdanos para que nuestras actitudes sean de fidelidad y amor, tanto en el matrimonio, como en nuestras diferentes actividades. Que no sintamos la soledad y, al contrario, cada día nos sintamos más acompañados y fieles a nuestras vocaciones. Amén.
Un muy feliz y fiel Domingo, compartido en familia y sintiéndonos amados y comprendidos. Los abrazo y los bendigo.
