Señor, en este segundo día de nuestro tiempo de Cuaresma ─tiempo de reconciliación, de conversión y de cambio─ te damos gracias por el día que nos regalas. Haz que, según tu querer, nuestras obras sean obras de amor, de conversión y de generosidad. Ayúdanos a comprender que no es fácil el camino porque implica sacrificios como tú nos lo recuerdas hoy: “el que quiera seguirme que tome su cruz y me siga”. Queremos tomar la cruz, pero no una cruz de agobio, de sentimientos negativos, sino una cruz de anhelos y esperanzas. Que sea la del sacrificio en el amor, en la sinceridad y la entrega generosa a nuestros hermanos, porque sabemos que el verdadero camino de conversión pasa muchas veces por el dolor, pero al final encontramos la alegría al recibirnos el Padre celestial a esa vida nueva, la vida del hombre nuevo en amor y esperanza. Concédenos elegir el mejor camino como lo señalas en el Deuteronomio: la vida y el bien, la bendición. Bendícenos, guárdanos y protégenos. Presérvanos de todo mal y concédenos la gracia de tu presencia. Amén.
Un muy feliz y seguro jueves en las manos del Señor.

