Último miércoles del año, día para darte gracias por todo lo que nos vas regalando: el don de la vida y todos aquellos momentos de felicidad y alegría, especialmente el amor. “Todos los que aman a sus hermanos están viviendo en la luz”.
Señor, tú eres la verdadera luz que ha venido a nosotros para iluminar nuestros caminos y sacarnos de las tinieblas. El anciano Simeón te reconoció como la luz que debería iluminar a todos. Danos a nosotros también la gracia de saber reconocerte cuando vienes a nosotros en forma humilde, en la persona de niños, de ancianos o de pequeños y pobres. Que sepamos recibirte también como luz, no sólo sobre nuestras vidas, sino también como aurora luminosa para todos. Que podamos guardar tus mandamientos amando con sinceridad y sirviendo con generosidad, proclamando tus palabras y mostrándote como el camino y la verdad.
Gracias te damos por esta semana que va en la mitad y que prácticamente nos está representando el final de este año. Que nuestros corazones se llenen verdaderamente de tu presencia y lo hagamos en humildad y sencillez, porque a ti te alabamos, te bendecimos, te adoramos y te damos gracias. Bendícenos, guárdanos y protégenos y que sea día pleno de amor y de luz.
Feliz y amoroso caminar en este miércoles. Vivámoslo con esperanza. Al igual que Simeón no perdamos la esperanza y confiemos en Dios.
