Te damos gracias con corazón agradecido por esta esplendorosa mañana ─radiante de sol y energía─ que nos invita a vivir en actitudes de servicio y fraternidad, solidaridad y generosidad. En este fin de semana, que muy bondadosamente nos regalas, queremos ponernos en tus manos y bajo la protección y el auxilio de Nuestra Madre Santísima.
Danos la gracia de tu amor y generosidad y permite que nuestras buenas obras y acciones cuenten con tu presencia y sean bendecidas en tu bondad. Nos cuesta ser agradecidos contigo y con el Padre porque no acabamos de comprender que con lo que nos das nos sobra y nos basta y buscamos la felicidad en otros lugares sin darnos cuenta de que la tenemos más cerca de lo que pensamos. No siempre tenemos una mirada de niño como la que alabas hoy. Una mirada de niño no es una mirada infantil sino una mirada limpia, alegre, sincera, abierta que se deja sorprender. Gracias, Señor, por tomarnos entre tus brazos y bendecirnos. Que tengamos en nuestros pasos por recorrer, sentimientos de verdadero servicio y entrega en humildad y sencillez. Danos la pureza de corazón de un niño y su sinceridad. Amén.
Santo fin de semana.
