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20-oct.-martes de la 29.ª semana del T. O.

Este morar de Dios en nosotros es precisamente el don del Espíritu Santo, que nos toma de la mano y nos hace experimentar [...] la presencia y la cercanía de Dios

Alegre y feliz despertar, pese a la fría mañana, con actitudes positivas y buena energía. El calor lo llevamos en el corazón. Gracias, Señor, por el abrigo de la esperanza y el calor de tu amor. Tú has derribado las barreras que nos dividen y nos surgen interrogantes: ¿por qué estamos todavía tan separados, incluso en nuestros propios hogares o con nuestros amigos? Te has sacrificado por nosotros y nos has acercado unos a otros, pidiendo que nos mantengamos unidos por el mismo amor y que no seamos extraños unos a otros. Enlázanos a todos juntos, ayúdanos a demoler los muros que nos dividen —el odio, la indiferencia, la desconfianza y el poder— para que todos seamos uno en Ti.  Regálanos el don de la fortaleza para poder hacer nuestras actividades con alegría y danos el don de la vigilancia para estar despiertos y no permitir que las adversidades nos dominen. Nuestros ojos sean “cámaras de seguridad” de nuestro corazón, nuestras manos sean verdaderos candados que no permitan lo negativo en nuestras vidas y nuestros pies sean instrumento para recorrer la jornada de este día por caminos seguros, ya que Tú eres nuestro guía y la verdadera luz que nos ilumina. Confiamos en Ti, esperamos en Ti, nos acogemos a Ti. Bendícenos, guárdanos y protégenos ahora y siempre. Amén.

Un muy vigilante martes, lleno de buenas acciones y palabras. Abrazos abundantes y buena energía. 

PALABRA DEL PAPA

El Papa León XIV ha recordado que los Apóstoles, en la víspera de la muerte de Jesús, se encontraban turbados y angustiados, y se preguntaban cómo podrían ser continuadores y testigos del Reino de Dios. «Este morar de Dios en nosotros – continuó el Papa – es precisamente el don del Espíritu Santo, que nos toma de la mano y nos hace experimentar, incluso en la vida cotidiana, la presencia y la cercanía de Dios, haciéndonos morada suya», ha asegurado. Es hermoso – añadió – que, al mirar nuestro llamado, las realidades y personas que nos han sido confiadas, los compromisos que llevamos adelante y nuestro servicio en la Iglesia, cada uno de nosotros pueda decir con confianza: aunque soy frágil, el Señor no se avergüenza de mi humanidad, al contrario, viene a habitar dentro de mí», ha apostillado (25-mayo-2025).

aunque soy frágil, el Señor no se avergüenza de mi humanidad, al contrario, viene a habitar dentro de mí
ORACIÓN 

Señor, hoy tu palabra me enchancha el corazón, me da alegría, me ofrece esperanza. ¿Cómo puedo estar triste esperando a Jesucristo que viene de bodas y me invita a su mesa? ¿Cómo tener miedo a Jesucristo que viene a dialogar individualmente con cada uno de nosotros y a servirnos uno a uno? ¿Cabe mayor delicadeza? ¿Cabe mayor signo de amistad? ¡Gracias, Señor, por ser como eres!

Reflexión

En este evangelio el Señor nos dice que debemos estar preparados, con las lámparas encendidas. Pero ¿a quién debemos esperar? A nuestro Señor Jesucristo. ¿Y cómo debemos esperarlo? ¿Con miedo? ¿Con tristeza? No se puede esperar con cara triste a uno que viene de una boda. Se supone que ha comido bien, que ha bebido buen vino y se ha divertido con otra gente que también ha estado de bodas. Es impresionante que Jesús, a la hora de hablar de DIOS, nunca se le ocurra decir que el Reino de los cielos es semejante a unos que vienen de un entierro. Habla de comida, de bebida, de banquete de bodas. Lo único que se nos pide es que no nos durmamos, que estemos despiertos, que trabajemos a gusto en su viña. Si lo hacemos así, Él mismo nos sentará a la mesa, conversará con nosotros de uno en uno, y nos servirá. Él será nuestro anfitrión. Por eso termina la parábola diciendo: ¡Dichosos! Dichosos de nosotros que tenemos la suerte de creer en Jesús. ¿Y todavía seguimos teniendo miedo a la muerte?

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.