Este día que nos regalas, es día para darte gracias, para sonreír, para amar, para confiar, para hacer el bien. Abrimos nuestro corazón a tu querer y a la voluntad del Padre.
En la generosidad de tu imaginación creadora y bondadosa, tú nos das tus dones y talentos de mente, corazón y gracia. Convéncenos, Señor, de que lo que hemos recibido, no para ser egoístas sino generosos y que, si hemos recibido más que otros, no somos por ello ni más grandes ni mejores que ellos, sino solamente más responsables por más dones recibidos.
Ayúdanos a usar todo lo que somos y tenemos en el servicio a los demás. “A quien mucho se le dio, mucho se le exigirá”, nos has dicho hoy en el evangelio. Hemos recibido mucho de Dios: el don de la vida, nuestra fe, nuestra capacidad de amar, el perdón de nuestros pecados, nuestra familia, todo en una forma amorosa y gratuita. Te damos gracias y pedimos tu bendición para que nos acompañe en este día y podamos manifestar a los demás la fuerza de tu amor y nuestra generosidad en el servicio y la vigilancia tanto en lo personal como a nuestros hermanos. Amén.
Que Nuestra Madre nos guíe en este caminar y nos auxilie con su intercesión. Seamos administradores fieles de nuestras vidas y los dones que hemos recibido generosamente. Un muy feliz y esperanzador miércoles, pleno de servicio y amor.
