Segundo día de junio para vivirlo ─desde las primeras horas que bondadosamente nos concedes─ dándote gracias por la vida y la salud. Muchas palabras encontramos en tu discurso dirigido al Padre: “Que todos sean uno… Que el amor con que tú me amas esté en ellos, para que yo esté en ellos”. No hay testimonio más fortalecedor que el ver enlazados y unidos en un mismo amor a los que creemos en ti, como fruto de la presencia viva del Espíritu Santo. Creemos en ti y sabemos que tú nos amas con un amor profundo, confiado y eterno.
Que el Espíritu Santo infunda este amor en los corazones de todos los que creemos en Ti, nuestro Pastor y Salvador. Haz que este amor nos una en un lazo común de comprensión y respeto mutuo y nos disponga a vivir los unos para los otros y a servirnos mutuamente como hermanos. Danos la valentía de Pablo para dar testimonio de tu verdad, con palabras y acciones que ayuden a nuestros hermanos a confiar y esperar en Ti. Que todos seamos UNO como Tú lo eres con el Padre. Amén. Un muy feliz y vocacional jueves, llenos de sentimientos de fraternidad y solidaridad.
