Mañana agradable y esperanzadora para iniciarla colocados en tus manos y en tu amor. Por todo lo que nos concedes y nos concederás te bendecimos y te glorificamos. Permanecemos en tu amor si guardamos tus mandamientos. Danos la fuerza necesaria para cumplir tu mandato de amor sin discriminación alguna, porque la clave y la solución de todo está en el amor: el amor del Padre que te ama, el amor con el que Tú nos amaste y nos amas, el amor en el que nos pides permanecer. ¿Cómo permanecer en tu amor? Hoy tu palabra nos revela la manera: “Si guardáis mis mandamientos permaneceréis en mi amor, lo mismo que yo he guardado los de mi Padre…” (cf. Jn 15, 9-11). Este es el camino para participar en tu alegría y ser felices.
No hay nada que manifieste tan bien el amor como el servicio de unos a otros y el sentido de unidad, sabiéndonos escuchar y sirviendo con generosidad.
En este tiempo pascual también nos alegras con la promesa del Espíritu Santo y sus dones. Él es el verdadero protagonista en la obra de tus discípulos, como lo vemos en los Hechos de los apóstoles. Que él nos inspire y nos ayude a amar de corazón, con los mismos sentimientos tuyos y del mismo modo que Tú nos amas. Danos la gracia de permanecer en tu amor, cumpliendo tus mandamientos. Amén.
Feliz, amoroso y vocacional jueves.
