Culminamos una semana más que nos has regalado y que hemos podido manifestar los lazos de amor en cada una de nuestras actividades. Gracias, Señor, porque todo lo que hemos realizado fue bendecido por ti. Ahora nuestra oración es dirigida con corazón agradecido por lo que tú bondadosamente nos ofreciste.
Señor, cuando te transfiguraste, diste ojos de fe a los apóstoles para que pudieran ver más allá de las apariencias y reconocerte como el Hijo amado.
Esta visión en el Tabor les dio fuerza para la hora de la prueba. Hoy queremos pedirte que cuando parezca que nuestra fe y nuestra confianza nos abandonan, en momentos difíciles y oscuros, nos lleves también al Monte Tabor y nos concedas vislumbrar tu luz resplandeciente, para que con renovado coraje y generosidad vayamos a dónde tú quieras enviarnos y estemos dispuestos a seguirte. Concédenos, en momentos difíciles, vislumbrar tu profundo amor y cercanía, y que nosotros también iluminemos el rostro de nuestros hermanos, agobiados por problemas, con nuestra cercanía, con una palabra y una sonrisa de simpatía y de calor humano. Queremos escucharte, Señor, y seguirte para cumplir la voluntad del padre celestial cuando el mismo nos ha dicho: "este es mi hijo amado escuchadlo". Que podamos escucharte, Señor, con los oídos del corazón y podamos manifestar tu gloria a nuestros hermanos. Amén. Feliz y bendecido sábado. Bien descansado.
