En este nuevo día de descanso que nos concedes, nos levantamos con deseos de hacer las cosas de la mejor manera posible y retomar fuerzas. Permítenos contar con la alegría de la esperanza y la fe del optimismo para realizar en tu santo nombre todas las acciones de este día.
Señor, Lucas te retrata con cariño como curador de las enfermedades de la gente y como amigo y protector de los pobres. Que el Evangelista nos inspire a abrir nuestros ojos a las necesidades de nuestros hermanos y nos ayude a amarlos y a cuidarlos cariñosamente. Haznos pobres de corazón para que sepamos comprenderlos y llevarles alegría y consuelo. Hoy en el evangelio nos pides austeridad y sencillez para recordarnos que la fuerza está en Dios Padre y nunca en nosotros. Somos instrumentos de tu amor y tu bondad para que hables por medio de nosotros, vayas al encuentro y puedas mirar al hermano, por medio de nosotros. ¿Qué nos pides? Dar vida por medio de la esperanza, trabajar por la salud de la gente, anunciándoles que tú no abandonas; ayudar a vivir y anunciar tu cercanía. Nuestro equipaje en este día sea el que tú quieras. En la maleta de nuestro corazón llevaremos tu presencia, la bondad, la misericordia, el amor, la fraternidad y la solidaridad. Permítenos llevar algo más, tú sabrás decirnos a cada uno qué más hemos de llevar. Que hoy dependamos únicamente de ti. Confiamos, creemos y esperamos solamente en ti y en tu presencia. Amén.
La vida es bella cuando sabemos servir y sobre todo cuando amamos desde el corazón y con el corazón. Ánimo y sigamos descansando para que mañana con tu ayuda y tu bendición vayamos a nuestras labores y las ejerzamos con todo cariño y con tu voluntad.
