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18-mar.-2022 viernes 2.° de Cuaresma

dia17cuaresma

Permite que cultivemos la viña de la esperanza

El sendero de un nuevo día enmarca hoy nuestro caminar a otro día de labores, pero bendecidos en tu Santo Nombre. Haz prósperas las obras que realizaremos, pero ante todo con generosidad y confianza. Que aceptemos plenamente las realidades fundamentales de la vida: que no hay nacimiento sin dolor, ni crecimiento sin esfuerzo, ni edad madura sin lucha, ni sabiduría sin experiencia y dura práctica. Que pensemos por encima de nosotros mismos, para que entendamos y aceptemos la sabiduría de la cruz y lo hagamos no con egoísmo, sino sabiendo que tú nos das según nuestras capacidades.

Permite que cultivemos la viña de la esperanza y la hagamos producir abundantes frutos de amor, servicio, entrega y generosidad, para que cuando nos exijas los frutos que te corresponden, te los entreguemos en abundancia y en felicidad. Y si vemos que otros entregan más, nos alegremos por ellos. Que este último día laboral y penitencial, sea pleno de bendiciones, de armonía y solidaridad para nuestros hermanos especialmente los que viven en soledad y tristeza. Nuestros buenos deseos sean compartir los frutos que gracias a tu bondad producen la viña que nos diste. Amén.

Viernes anhelado y feliz para todos.

Reflexión papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!, en cualquier época, los que tienen autoridad, cualquier autoridad, también en la Iglesia, en el pueblo de Dios, pueden tener la tentación de trabajar en sus propios intereses en lugar de los de Dios. Y Jesús dice que la verdadera autoridad está cuando se realiza el servicio; está en servir, no en explotar a los demás. La viña es del Señor, no nuestra. La autoridad es un servicio, y como tal debe ejercerse, para el bien de todos y para la difusión del Evangelio. Es terrible ver cuando las personas que tienen autoridad en la Iglesia buscan sus propios intereses.

Recomendado

Que nuestras angustias y preocupaciones no nos lleven a distanciarnos de buscar a Dios. Por el contrario, sigamos perseverando en la oración.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda