Tus caminos no son nuestros caminos. Tus pensamientos no son nuestros pensamientos. Gracias por un nuevo día en el que proclamaremos tu nombre y procuraremos practicar la caridad y el amor como tú quieres.
Al iniciar nuestras labores, las queremos consagrar a tu bondad, para que todo lo hagamos de corazón y con el corazón. Nuestros pensamientos sean los tuyos, nuestras acciones sean tu misericordia y nuestro servicio sea tu amor. Tú nos has enseñado que lo débil atrae tu fuerza. Perdona todas las veces que pretendemos convertir tus leyes, e incluso las nuestras, en algo inflexible y absoluto, por las que nos amarramos a nosotros mismos y a los demás, pero tú nos recuerdas que lo que cuenta es cómo vivimos para ti y para los hermanos y cómo hacemos partícipes los unos a los otros de nuestra propia persona. Permite que vivamos con tu mentalidad y tus pensamientos para que verdaderamente nos hagamos tus discípulos y servidores en el amor.
Ojalá hoy y siempre podamos fijarnos en nuestros hermanos mirando con los ojos del corazón y tener el mismo sentimiento que el Padre Celestial tiene y tú también: “Porque Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia; el Señor ve el corazón”. En este martes pongamos los ojos del corazón antes que los ojos de la razón, para que podamos ver la voluntad del Padre Celestial en nuestros hermanos. A Ti te alabamos, te bendecimos y te glorificamos. Amén.
Los abrazo y los bendigo.
