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18-abr.-2022 lunes de la Octava de Pascua

El descubrimiento de tu sepulcro vacío suscita la búsqueda por parte de tus discípulos y les hace preguntarse por la presencia del crucificado

Mañana especial y sentimientos de alegría y agradecimiento. Gracias, Señor, porque nos diste la oportunidad de sembrar ilusiones y ahora comenzamos en esta semana a cosechar los frutos recogidos y reflexionados alrededor de tu muerte y resurrección. Iniciamos nuestra jornada con el corazón totalmente renovado y dispuestos a amar y servir como Tú nos has enseñado. Ahora sentimos el deseo de dar testimonio de tu resurrección, del amor con que nos has amado y nos sigues amando, de tu servicio generoso y de tu entrega incondicional.

El descubrimiento de tu sepulcro vacío suscita la búsqueda por parte de tus discípulos y les hace preguntarse por la presencia del crucificado. Tú mismo sales al encuentro, saludas: ¡alegraos! También les dijiste ¡no tengáis miedo! Te haces el encontradizo con las mujeres que han ido a visitar el sepulcro. Tú sigues presente, te haces visible y te das a conocer con una invitación a la alegría. Has vencido a la muerte y estás plenamente vivo. Nuestro corazón está contento y se regocija. Nos sentimos seguros en nuestra fe porque tenemos una persona viva en la que creer: Tú, resucitado de entre los muertos. Síguenos mostrando el verdadero camino de la vida para que vivamos en la alegría de tu presencia y sigamos teniendo la gracia de ser tus testigos, de manera que podamos proclamar con nuestra vida entera que eres Nuestro Señor, glorioso y resucitado. Ayúdanos a iniciar nuestra jornada y nuestra semana con alegría y optimismo, demostrando que ¡¡¡TÚ HAS RESUCITADO!!! Amén.

Una muy feliz y santificada semana y un exitoso día. Abrazos y bendiciones abundantes.

Reflexión del papa Francisco.

Queridos hermanos y hermanas: ¡buenos días! Hoy, lunes de Pascua, resuena el alegre anuncio de la Resurrección de Cristo.

La resurrección de Jesús nos dice que a la muerte no le corresponde la última palabra, sino a la vida. Al resucitar al Hijo unigénito, Dios Padre ha manifestado plenamente su amor y misericordia por la humanidad de todos los tiempos... Si Cristo ha resucitado, es posible mirar con confianza cada hecho de nuestra existencia, incluso los más difíciles, llenos de angustia e incertidumbre. Este es el mensaje de Pascua que estamos llamados a proclamar, con palabras y, sobre todo, con el testimonio de la vida. Que esta noticia resuene en nuestros hogares y en nuestros corazones: "¡Cristo, mi esperanza, ha resucitado!"

Recomendado

Pidamos al Espíritu Santo, para que abra el corazón y entendimiento de los Padres de familia, para que puedan ser verdaderos testimonios del Amor de para sus seres amados.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.