Pasar al contenido principal

17-sep.-2021 viernes de la 24.ª semana del Tiempo Ordinario

Al despertar me saciaré de tu presencia, Señor.

Al despertar me saciaré de tu presencia, Señor. Gracias por este nuevo día, porque al abrir los ojos vamos contemplando cómo va clareando y se van disipando las tinieblas. Tu invitación es a iniciar nuestras labores y hacerlo con alegría y con muchos deseos de hacer el bien, sirviendo a nuestros hermanos. Hoy con tu palabra nos regalas un ejemplo que todos somos especiales para ti y que lo débil para ti es fortaleza. Los méritos de estas mujeres para entrar a formar parte de la comunidad de discípulos, es desconcertante. No te fijaste en sus cualidades especiales, ni a títulos personales. Lo que estas mujeres tenían en común, es que "habían sido curadas de malos espíritus y de enfermedades". Son mujeres que se sienten curadas por ti. Responden entregando sus personas, sus bienes, y "ahora te acompañan por el camino". Gracias, Señor, porque nos has curado de tantas situaciones y de tantos demonios que nos habían alejado de ti en tantos momentos de nuestras vidas, pero ahora nos sentimos tan cercanos a ti, que no queremos retirarnos de tu lado. Permítenos seguir unidos a ti a lo largo del camino para ayudarte en nuestros hermanos, para escuchar tu palabra, pero ante todo gozar de tu presencia. Lo que más anhelamos y te pedimos es que nos apartemos de la codicia, y de todo obstáculo negativo y podamos servir en alegría, bondad y paciencia, para que no sean obras nuestras sino tus propias obras las que realizamos en nuestros hermanos. Gracias por lo vivido y lo que viviremos durante este viernes. Bendecidos en tu amor y misericordia te damos gracias. Amén.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.