Agradable y bendecida mañana en la que podemos contemplar las bellezas de la creación. Gracias, Señor, por un día más de vida, de sentimientos, de alegría, de servicio y de disponibilidad. Gracias por darnos la oportunidad de vivir este descanso y sobre todo de poderlo compartir en familia. Hoy recibimos de ti otra lección de servicio humilde y desinteresado. La reacción de tus discípulos no es positiva después del tercer anuncio de tu pasión, dos de ellos (Santiago y Juan) se preocupan de los primeros puestos en el reino y los otros se indignan. No han comprendido verdaderamente tus palabras. Tú aprovechas la ocasión para darles una lección sobre la actitud que tus seguidores deben de tener en la vida, siguiendo tu ejemplo. Invitas a tus discípulos y a nosotros a no debemos buscar los primeros puestos y nos aseguras que Tú “no has venido a ser servido sino a servir”. ¡Esa debe ser también nuestra actitud! Perdónanos las muchas ocasiones en que no hemos comprendido tu palabra, en que nos creemos más importantes que Tú mismo y pretendemos preferencias. Ayúdanos a ser generosos en servicio, humildad y sencillez, para que seamos grandes únicamente para el Padre Celestial y para Ti. Danos la gracia de ser servidores, primero en nuestras familias y luego en nuestras labores cotidianas. Bendícenos, guárdanos y protégenos en tu bondad y misericordia. Amén.
Un muy feliz y servicial domingo compartido y servido en familia.
