¡Hoy Resucitaste, Señor, y nos libraste de la muerte! ¡Hoy tenemos la certeza de que tu Sepulcro está vacío! Hoy es una mañana de felicidad, de alegría, de gozo, porque nos has librado de tantas esclavitudes. Hoy renacemos a una vida nueva. Después de celebrar nuestra Semana Santa, este domingo de Pascua llega como un rayo de esperanza. Hemos vivido de cerca tu muerte, y en ella hemos hecho memoria de todas nuestras muertes. Las muertes que vivimos día a día en nuestras personas, en nuestras familias, en nuestra cotidianidad, en las injusticias e indiferencias. Ante el sepulcro vacío, los que creemos en Ti comprendemos que no hay en nuestras vidas lugar para la desesperanza. Somos ahora hombres y mujeres renovados en tu amor bondadoso. Sabemos, desde la fe, que para Ti y el Padre celestial no hay ningún caso desesperado. Por más difíciles, por más amenazadores que sean nuestros problemas mantenemos firme la esperanza, porque Tú has resucitado. Tu resurrección nos compromete con la esperanza. Nos llamas a trabajar por crear esperanza a nuestro alrededor. Por regalarla a nuestros hermanos como se nos regala la luz del cirio pascual que nos comienza a iluminar. Ayúdanos para que con nuestra forma de comportarnos día a día vayamos regalando vida y de consuelo, para que nadie se sienta desesperado. Que este gozo de alegría llene nuestros corazones para que de palabra y de obra anunciemos que somos hombres y mujeres renovados en amor y servicio, porque hemos muerto al hombre viejo y hemos resucitado Contigo para vivir en amor, en fe y en servicio. Concédenos vivir y experimentar la alegría de tu Resurrección. LA COSECHA YA ESTÁ LISTA, COSECHEMOS ESPERANZAS. Amén.
Feliz, alegre y esperanzador Domingo de Resurrección. ¡FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN!
Reflexión del papa Francisco
Jesucristo no es un héroe inmune a la muerte, sino Aquel que la transforma con el don de su vida. Y ese sudario cuidadosamente doblado dice que ya no lo necesitará: la muerte ya no tiene poder sobre él... Esta es la novedad revolucionaria del Evangelio: el sepulcro vacío de Cristo se convierte en el último signo en el que brilla la victoria definitiva de la Vida. ¡Y entonces no tengamos miedo! No nos alejemos de los lugares de sufrimiento, de derrota, de muerte. Dios nos ha dado un poder mayor que todas las injusticias y las debilidades de la historia, más grande que nuestro pecado: Jesús ha vencido la muerte dando su vida por nosotros.
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Jesús resucitado quiere llenar nuestro corazón de esperanza y hacernos saber que no estamos luchando solos.

