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16-jun-2022 jueves de la 11.ª semana de del Tiempo Ordinario

Tus caminos no son nuestros caminos y tus pensamientos no son los nuestros; acepta nuestra humilde oración para no hacer nuestra voluntad sino la tuya.

Se alejan las sombras de la noche y el clarear de un nuevo día ─que bondadosamente nos regalas─ nos anuncia que es hora de levantarnos y darte gracias. En tus palabras nos das hoy una lección sobre la oración. La razón y base de nuestra oración no habría de ser conseguir algo del Padre, solamente porque lo necesitamos, tampoco deberíamos pensar que nuestra oración es más poderosa cuando usamos muchísimas palabras. Oramos porque Tú nos pides que oremos y porque tenemos confianza en nuestro Padre, que conoce lo que necesitamos aun antes de pedírselo. En nuestra lista de oración de petición habríamos de poner en primer lugar las cosas más importantes, como son: Dios y su Reino, que se manifiesta por medio del pan, del perdón y la protección. Todo lo demás “se nos dará por añadidura” porque el Padre conoce nuestras necesidades. Tú, Señor, eres el apoyo en que nos amparamos y sabes de nuestras necesidades: necesidad de amar y ser amados, de escuchar y ser escuchados, necesidad de servir, de tener el don de la salud para nosotros mismos y nuestros hermanos, necesidad de unión en nuestros hogares... en fin, Señor, todo ese torrente que traemos en nuestros corazones y que muchas veces no sabemos ni nos atrevemos a pedir.

Pero más que pedir, te damos gracias por enseñarnos el verdadero poder y valor de la oración y que nunca dejaremos de ser escuchados. Ayúdanos a no decaer en nuestra oración y ante todo regálanos el don de la paciencia y la comprensión para saber que el Padre nos da lo que nos conviene. Hoy, nuestra confianza en ti nos ayude en nuestras ilusiones y esperanzas de este día. Tus caminos no son nuestros caminos y tus pensamientos no son los nuestros; acepta nuestra humilde oración para no hacer nuestra voluntad sino la tuya.

Un feliz y confiado y vocacional jueves para todos. Bendecidos en el amor de Dios.

Reflexión papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!... Esta es la raíz de la oración cristiana: llamar "Padre" a Dios. ¡Hace falta valor! No se trata tanto de una fórmula, como de una intimidad filial en la que somos introducidos por gracia: Jesús es el revelador del Padre y nos da familiaridad con Él... Jesús mismo usó diferentes expresiones para rezar al Padre... Por ejemplo, en la noche de Getsemaní, Jesús reza así: "¡Abba, Padre!; todo es posible para ti; aparta de mí este cáliz; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú" (Marcos 14, 36) ... En los escritos de san Pablo no encontramos el texto del Padre Nuestro, pero su presencia emerge en esa estupenda síntesis donde la invocación del cristiano se condensa en una sola palabra: "Abba" (cf. Romanos 8, 15; Gálatas 4, 6)

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.