Pasar al contenido principal

15-oct.-jueves de la 28.ª semana del T. O.

Los fariseos, los doctores de la ley, no son cosa de aquellos tiempos; todavía hay muchos como ellos. Por eso es necesario orar por nosotros, los pastores.

Bendecido jueves vocacional que iniciaremos con espíritu de optimismo y esperanza. Que nuestra jornada sea bendecida en tu bondad; contando con tu ayuda, podremos afrontar nuestras actividades con mucha fe, esperanza. En la alegría de recordar hoy a santa Teresa de Jesús, te pedimos la fortaleza y la confianza que ella tuvo en Ti, para saber cumplir la voluntad del Padre celestial sirviendo y amando a sus hermanos sobre todo a los débiles y abandonados. Regálanos el don de la sabiduría, de la prudencia y la paciencia, para realizar nuestras actividades, que agraden al Padre celestial. 

Santa Teresa de Jesús fue profundamente consciente de la manera tan especial que tú vives en lo más profundo de nosotros mismos. Que ella nos ayude a vivir tu vida como sarmientos vivos unidos a la vid, que dan frutos abundantes de justicia, bondad y amor. Que nuestra unión contigo se haga visible en la apertura a nuestros hermanos y en un profundo sentido de oración como lo tuvo Teresa de Jesús, que fue amante de la lectura de un temperamento exuberante y jovial, con una contrastante tendencia a la vida interior y activa guiada por Dios en coloquios íntimos y por San Juan de la cruz. Reformó su orden y fundó quince monasterios carmelitas en España; fue una gran mística que, aunque enferma, tuvo mucha actividad práctica y organizativa, escritora de sus experiencias míticas, que son un modelo a seguir. Como en la vida de santa Teresa, te pedimos que te des a nosotros, como Pan Divino que da fuerza y vino unificador, para que vivas en nosotros y nosotros en Ti. Te damos gracias por llenarnos con la savia de tu vida, que es nuestra verdadera vid.

Permite que con la humildad y sencillez de Teresa de Ávila sigamos viviendo en profunda unión contigo y con nuestros hermanos, para que en las incertidumbres de la vida sigamos creyendo, esperando y construyendo juntos un reino de amor. Te alabamos, te bendecimos y te glorificamos. Te damos gracias. Amén. 

Un muy feliz jueves de vocaciones compartido con los que amamos.

Palabra del Papa

Este hecho de arrebatarnos la capacidad de comprender la revelación de Dios, de comprender su corazón, de comprender su salvación —la clave del conocimiento— es, sin duda, una grave omisión. Olvidamos la gratuidad de la salvación; olvidamos la cercanía de Dios y olvidamos su misericordia. Y quienes olvidan la gratuidad de la salvación, la cercanía de Dios y su misericordia, se han llevado la llave del conocimiento. (...) Esto sucede hoy. Los fariseos, los doctores de la ley, no son cosa de aquellos tiempos; todavía hay muchos como ellos. Por eso es necesario orar por nosotros, los pastores. Orar para que no perdamos la llave del conocimiento y no cerremos la puerta a nosotros mismos ni a quienes desean entrar (Francisco - Homilía en Santa Marta, 19 de octubre de 2017).

Olvidamos la gratuidad de la salvación; olvidamos la cercanía de Dios y olvidamos su misericordia
ORACIÓN 

Señor Jesús, vengo a entregar a tus pies todas esas resistencias que levanto cuando tu Palabra intenta corregir mi camino. Perdóname por las veces que he cerrado las puertas de tu Reino a otras personas mediante mis críticas, mi falta de empatía o mis malos ejemplos. Quiero que seas Tú quien tome las riendas de mi mente, para que mis actos reflejen lo que mis labios proclaman. Libérame de vivir una doble vida y que sea coherente. Amén

Reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-15-de-octubre-de-2026 

En este evangelio se nota a un Jesús contento, feliz, con ganas de agradecer al Padre muchas cosas. Pero ¿qué le hace feliz a Jesús? Realmente lo que hace feliz a Jesús es “poder revelarnos el verdadero rostro de Dios”. Jesús, que ha vivido siempre con el Padre, es el único que nos lo puede revelar (Jn 1, 18). Y Jesús ha debido de sufrir mucho por las falsas imágenes que se han dado del verdadero Dios a través de los siglos. También los judíos, que han recibido revelaciones de Dios, han desfigurado su rostro en muchas ocasiones. En este texto Jesús está feliz porque nos puede decir quién es Dios. Todo lo que Él ha recibido de Dios, nos lo quiere manifestar. Pero no lo puede hacer a los sabios y prudentes. Los sabios, tomados en sentido peyorativo, son los sabihondos, los que se saben todo, los que son incapaces de novedad y de sorpresa. Y los prudentes, en sentido peyorativo, son los que están dispuestos a aceptar a Dios, con tal de que no se meta en sus asuntos, no les complique la vida, no les haga cambiar. A éstos Jesús no les puede revelar el verdadero rostro de Dios. Son ellos los que se han fabricado un Dios a su imagen y semejanza. Pero hay otros a quienes Jesús se les va a revelar: son los pequeños, los sencillos, los humildes, al estilo de María, su Madre. Su corazón está totalmente abierto al don de Dios, sin que pongan ninguna pega, ningún obstáculo. Así lo hizo Teresa de Jesús, la mujer apasionadamente enamorada de Jesús, la que concibió la oración como un “Trato de amistad”, la que pronunció al final de su vida aquella bella frase: “Esposo mío, hora era ya de que nos viéramos”. 

Los santos, a pesar de los problemas y dificultades de la vida, viven felices porque se han abandonado a Dios y “descansan serenos y tranquilos en su corazón”. Para acertar en la vida, para ser felices, no hay que cambiar la vida. Basta con que cambiemos la imagen de Dios. El Dios revelado por Jesús es un Padre maravilloso, que sólo quiere nuestro bien, que no sabe ni puede hacer otra cosa.  Hay que fiarse plenamente de Él.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.