En esta mañana que comienza a nacer para cada uno de nosotros, nuestro corazón agradecido se llena de ilusiones porque te podemos pedir que sea un día lleno de optimismo de alegría y de ilusiones, para realizar nuestras labores generosamente según tú querer y la voluntad del Padre Celestial. Gracias, Señor, por enseñarnos que tu Padre conoce la profundidad de nuestros corazones y se compadece del humilde. El orgulloso, el altanero, el que desprecia a los demás, aunque trate de hacer mil méritos con sus obras no alcanzará la misericordia divina. Fíjate, Señor, en nuestra humildad y no en las apariencias que en tantas ocasiones nos alejan de ti. Tú quieres que vivamos nuestra fe no tanto como una serie de regulaciones y de prácticas, sino como una relación de bondad, fraternidad y solidaridad contigo y con nuestros hermanos.
Guarda nuestros corazones vueltos hacia ti, para que podamos vivir lo que creemos y expresar nuestro amor a ti en términos de servicio y amor con todos los que nos rodean.
Te pedimos nos ayudes en este día a vivir lo que hoy nos regalas en la respuesta al salmo: "al que sigue el buen camino, le haré ver la salvación..." que nuestro buen camino sea de conversión, de servicio, de entrega y disponibilidad. No queremos más que humillarnos para ser enaltecidos en tu misericordia.
Te alabamos, te bendecimos y te glorificamos. Amén
Buen y santo martes para todos.
Reflexión Papa Francisco
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!... Los discípulos de Jesús no debemos buscar títulos de honor, de autoridad o de supremacía. Os digo que me duele personalmente ver a personas que, psicológicamente, viven persiguiendo vanos elogios. Los discípulos de Jesús no debemos hacerlo, porque entre nosotros debe haber una actitud sencilla y fraterna. Todos somos hermanos y de ninguna manera debemos abusar de los demás o despreciarlos. No. Todos somos hermanos. Si hemos recibido talentos del Padre celestial, debemos ponerlos al servicio de nuestros hermanos, y no explotarlos para nuestra propia satisfacción e intereses personales. No debemos considerarnos superiores a los demás; la modestia es esencial para una existencia que busca ajustarse a la enseñanza de Jesús, que es manso y humilde de corazón y no vino a ser servido, sino a servir.
Recomendado.
Confiemos en que Dios es toda misericordia y nos ofrece perdón, cada vez que recurrimos a Él con humildad.

