Bendecido y glorificado día en tu presencia Señor. Gracias por lo que viviremos en esta nueva jornada.
Tu Espíritu nos colme de los dones que hoy san Pablo nos regala. Dejémonos guiar por el espíritu. en este nuevo miércoles, tu palabra nos invita a reflexionar y repensar cómo va nuestra vida en relación con los demás. Hoy va otro camino que nos invitas a recorrer.; sin ser fariseos o dobles en nuestras acciones: Practicar el derecho, hoy, en nuestro mundo, es trabajar y esforzarnos por mantener la unidad en el amor de Dios. Un amor que es efectivo porque nos regalas el gran don de la vida. Tú te preocupas por nosotros, por cada uno de nosotros, estás pendiente.
Este amor, compartido, es lo que crea la solidaridad entre todos nosotros, todos compartimos tu amor y todos somos responsables de tu presencia en nuestro mundo.
Hoy, cuando la vanagloria se hace presente en nuestro entorno en forma de “asientos de honor” y “reverencias”, necesitamos ser discípulos de la vida, de la luz de la vida, que anunciemos un tiempo nuevo, donde todos nos podamos sentar en la misma mesa y compartir el pan de la dignidad y tu amor, porque “si nos guía el Espíritu no estamos bajo el dominio de la ley”. En este día bendícenos con tu amor y tu bondad. Amén.
Feliz miércoles.
Palabra del Papa
Durante el Ángelus de este domingo, el Pontífice se centró en el sentido profundo de la Ley que promueve Jesús en los Evangelios, subrayando que su cumplimiento no consiste en una observancia exterior, sino en una relación auténtica de amor con Dios y con los demás. De este modo, en cada precepto de la Ley, «debemos percibir una exigencia de amor», explicó. Según el Papa, el cumplimiento de la ley de Dios se realiza a través del «amor» que pone en práctica su «significado profundo y su fin último». Además, insistió en la necesidad de una «justicia superior» a la ley de los escribas y fariseos que «no se limita a observar los mandamientos, sino que nos abre al amor y nos compromete en el amor» (Papa León XIV. Angelus 15-febrero-2026)
