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14-oct.-miércoles de la 28.ª semana del T. O.

Según el Papa, el cumplimiento de la ley de Dios se realiza a través del «amor» que pone en práctica su «significado profundo y su fin último»

Bendecido y glorificado día en tu presencia Señor. Gracias por lo que viviremos en esta nueva jornada.

Tu Espíritu nos colme de los dones que hoy san Pablo nos regala. Dejémonos guiar por el espíritu. en este nuevo miércoles, tu palabra nos invita a reflexionar y repensar cómo va nuestra vida en relación con los demás. Hoy va otro camino que nos invitas a recorrer.; sin ser fariseos o dobles en nuestras acciones: Practicar el derecho, hoy, en nuestro mundo, es trabajar y esforzarnos por mantener la unidad en el amor de Dios. Un amor que es efectivo porque nos regalas el gran don de la vida. Tú te preocupas por nosotros, por cada uno de nosotros, estás pendiente. 

Este amor, compartido, es lo que crea la solidaridad entre todos nosotros, todos compartimos tu amor y todos somos responsables de tu presencia en nuestro mundo.

Hoy, cuando la vanagloria se hace presente en nuestro entorno en forma de “asientos de honor” y “reverencias”, necesitamos ser discípulos de la vida, de la luz de la vida, que anunciemos un tiempo nuevo, donde todos nos podamos sentar en la misma mesa y compartir el pan de la dignidad y tu amor, porque “si nos guía el Espíritu no estamos bajo el dominio de la ley”. En este día bendícenos con tu amor y tu bondad. Amén. 

Feliz miércoles.

Palabra del Papa

Durante el Ángelus de este domingo, el Pontífice se centró en el sentido profundo de la Ley que promueve Jesús en los Evangelios, subrayando que su cumplimiento no consiste en una observancia exterior, sino en una relación auténtica de amor con Dios y con los demás. De este modo, en cada precepto de la Ley, «debemos percibir una exigencia de amor», explicó. Según el Papa, el cumplimiento de la ley de Dios se realiza a través del «amor» que pone en práctica su «significado profundo y su fin último». Además, insistió en la necesidad de una «justicia superior» a la ley de los escribas y fariseos que «no se limita a observar los mandamientos, sino que nos abre al amor y nos compromete en el amor» (Papa León XIV. Angelus 15-febrero-2026)

justicia superior [...] que nos abre al amor y nos compromete en el amor
ORACIÓN 

Jesús, vengo ante tu presencia con el deseo sincero de ser moldeado por tus manos. En muchas ocasiones termino contando las apariencias y descuido el trato amoroso hacia los demás. Perdona mi corazón duro cuando soy exigente con los errores ajenos, pero justifico mis propios tropiezos. Hoy te pido que me enseñes a vivir con integridad, donde mis palabras de fe vayan siempre acompañadas de obras concretas de caridad. Amén.

Reflexión

Jesús se enfrenta con los fariseos y doctores de la ley. Para ellos, lo importante es la ley interpretada y comentada por las distintas escuelas. En tiempo de Jesús había que cumplir más de 600 preceptos. Esto hacía que las personas que querían servir al Señor debían cargar con “pesos insoportables”. La genialidad de Jesús consiste en reducir todas a un solo precepto: el precepto del amor. Este amor a Dios y a los hermanos es lo esencial. Es más, si falta el amor, no se puede cumplir con ningún precepto. Esto olvidamos también los cristianos: si vamos a Misa es porque a nuestro Padre Dios le gusta vernos juntos y que nos queramos como hermanos. No cumplen con el deber a los padres unos hijos que les atienden dándoles la comida, las medicinas, la calefacción etc., si no son capaces de darles cariño, de escucharlos, de tener detalles con ellos. A veces, pueden estar en casa y vivir solos. Sólo podemos ser felices haciendo las cosas por amor. ¿Acaso una madre se queja de haber pasado la noche sin dormir por atender a su hijo? Se sentiría mal si no pudiera hacerlo. ¿Acaso un enamorado se queja de la cita que tiene con su enamorada? Jesús ha venido a decirnos lo que nos ama el Padre y, a partir de ahí, lo que nos debemos querer unos a otros. El amor aligera la vida. Es verdad que a veces debemos hacer cosas que cuestan, pero «el amor ni cansa ni se cansa» (san Juan de la Cruz). Como dice san Agustín: «También las alas del pájaro pesan, pero le sirven para volar». ¡Qué bonita sería la vida si el amor nos hiciera volar por encima de los problemas y dificultades! ¿Habéis observado al papa Francisco? ¿Ha habido algún Papa que se haya enfrentado con tantos problemas dentro de la Iglesia? Y, sin embargo, ningún problema, ninguna dificultad es capaz de secar su sonrisa de ternura y de bondad ante los pobres, los enfermos, los niños… Esa sonrisa no es postiza, lleva un largo recorrido. Es el fruto de los ratos de intimidad con Dios, al alborear de la mañana. Él ha puesto la bondad, la ternura y la misericordia de Dios en el “centro de la vida”.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.