Despertamos al término de una semana en la que nos regalaste tu presencia, tu fortaleza y ante todo tu palabra que nos orientó y nos guio para cumplir tu voluntad. Este día de descanso, Señor, concédenos compartirlo en amor y servicio y a ejemplo de tu discípulo Matías, testigo de tu vida, de tu muerte y de tu gloriosa resurrección; que, siguiendo su ejemplo, seamos también testigos de tu vida, viviéndola lo mejor que podamos e irradiando la alegría por haber renacido contigo a una vida nueva y más profunda.
Gracias, Señor, porque en el cumplimiento de tus mandamientos permanecemos unidos a ti. Permítenos amar a nuestros hermanos para que juntos cumplamos tus mandatos y permanezcamos en ti.
Gracias, Señor, porque nos has elegido para amar, servir y llevar tu mensaje de esperanza y reconciliación. Hoy nos das la capacidad de poder amar como verdaderamente se debe amar: con el corazón, con sentimientos generosos y no con amor interesado. Enséñanos a amar como tú nos amas. Ayúdanos para que nuestros frutos sean duraderos y generosos para el bien de nuestros hermanos.
Muy feliz fin de semana, en frutos de unidad, fraternidad y solidaridad. Buen descanso para todos y feliz sábado.
