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11-ene.-2022 martes de la 1. ª semana del Tiempo Ordinario

Quizás el mayor milagro fue que vivías lo que enseñabas

Alegría, paz, gozo y anhelos de esperanza al iniciar prácticamente para la mayoría, nuestras cotidianas labores, pidiendo al Dios de la vida y del amor que bendiga y haga prósperas las obras y acciones de nuestras manos. Iniciemos con optimismo y buen ánimo lo que cada uno de nosotros nos propongamos.

Señor, nos complace imaginar que podemos hacer grandes cosas, pero cuando se trata de tu trabajo, de tu reino de verdad y de justicia; quizá tenemos que reconocer que somos débiles y a veces poco efectivos. Ayúdanos a reconocer esta debilidad nuestra, no como derrota, sino como nuestra verdadera fuerza, para que tu poder se revele en sí mismo, en el sufrimiento, en la lucha, también en la amabilidad y el amor que tú nos muestras. Expulsa de nosotros el espíritu rebelde de la soberbia y el egoísmo y llénanos con tu buen espíritu de amor y fortaleza. Sabemos que tenemos miedo a la lucha y al dolor, a la debilidad y a la aparente derrota. Ayúdanos a crecer en fe y en confianza en tu propio plan para el verdadero éxito.

Tú enseñaste con autoridad. ¿Por qué? Porque creías totalmente en lo que decías y porque apoyabas tus enseñanzas con señales milagrosas. Quizás el mayor milagro fue que vivías lo que enseñabas. Que nosotros también vivamos como creemos, con tu santa bendición y lo que iniciaremos sea para glorificarte. Regálanos los dones de la sabiduría, de la inteligencia, del consejo, para que todo sea en cumplimiento de tu voluntad y la del Padre Celestial. Amén.

Un productivo y esperanzador martes.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.