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10-oct.-2021 domingo de la 28.ª semana del Tiempo Ordinario

Radiante amanecer lleno de ternura y de tu amor, es lo que esperamos en este día dedicado a Ti.

Radiante amanecer lleno de ternura y de tu amor, es lo que esperamos en este día dedicado a Ti. Gracias, Señor, por este descanso que nos regalas y que nos permite acercarnos al amor de nuestros hermanos, sobre todo en la familia; permítenos que nuestra meditación en nuestro descanso sea para iniciar un verdadero caminar lleno de tu presencia, en la semana que iniciaremos.  Hoy en tu palabra nos invitas a reflexionar en algunas frases: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?». Tú hablas más bien de «tener un tesoro en el cielo» o de «entrar en el Reino» es decir, que Dios (el cielo) sea tu único tesoro. Como Maestro, intentas reorientar aquella mirada... nada de «heredar» o «ganarse» la otra vida, sino de llenar de sentido esta vida. Aquel joven tenía su madurez: su capacidad de hacerse preguntas serias. Lo que te plantea en el fondo es: ¿Qué tengo que hacer para ser feliz?, ¿Cómo me puedo sentirme satisfecho de mí mismo? ¿Qué tengo que hacer para que mi vida valga realmente la pena? Porque a todas estas preguntas no había encontrado una respuesta válida. Esas también podrían ser nuestras preguntas en nuestro diario vivir a veces señor sentimos insatisfacciones. Tus respuestas son sabias como lo fueron para el muchacho, pero vas más allá y tocas lo material: “Compartir los bienes con los pobres”. Ceño fruncido y desilusión. Pero Tú lo miras y lo amas, le pides dar un paso más adelante en la vida; lo que tú quieres y pretendes, lo haces con nosotros. Observar los mandamientos es el primer escaño de una escalera que va más lejos y va más alto, tú nos pides más, nos pides que lleguemos al amor total en favor del prójimo. Le das una respuesta a Pedro que nos entusiasma a nosotros: «ahora cien veces más y luego la vida eterna». Gracias, Señor, por este ejemplo de amor de generosidad, pero ante todo de desprendimiento que nos regalas ayúdanos para que nuestras situaciones diarias sean de generosidad y se han de poder compartir todo lo material y lo espiritual para aquí como tú mismo nos dices “para Dios nada hay imposible”. Amén.

Un muy feliz, generoso y esperanzador Domingo.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.