
Ruega por nosotros ahora.
Concédenos el don inestimable de la paz,
la superación de todos los odios,
rencores y la reconciliación de todos los hermanos.
Que cese la violencia,
que progrese y se consolide el diálogo y se inaugure una convivencia pacífica.
Que se abran nuevos caminos de justicia y de prosperidad.
Te lo pedimos a ti, a quien invocamos como Reina de la Paz.
Sé para nosotros puerta del cielo, vida, dulzura y esperanza,
para que juntos podamos contigo glorificar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Amén.