Para lograrlo, nos propone amarlo a Él y amar a las personas, inseparablemente, haciéndonos servidores y buscando, cada vez, ir más allá.
En la familia, los padres dedicando tiempo a sus hijos, escuchándolos, inculcando en ellos valores esenciales para vivir.
En el trabajo, creando ambientes de compañerismo, de amistad, comprometidos todos en el mismo proyecto que favorezca no solo a la empresa sino a la comunidad.
Con los que sufren, aliviando su dolor, sanando las heridas del cuerpo y del alma, con una presencia de escucha, de consuelo, de evangelización.
“Anda y haz tú lo mismo”

