Monseñor Alejandro Díaz García, Edwin Raúl Vanegas Cuervo y Germán Humberto Barbosa Mora envían una invitación al Pueblo de Dios para que, en medio del terremoto que sacudió hoy a Colombia, busquemos juntos como nación un punto de encuentro. Un espacio donde la solidaridad, la fraternidad y la unidad renazcan en nuestra sociedad, permitiéndonos hallar el diálogo, la concordia y la paz.
A continuación mensaje:
Un terremoto sacudió a Colombia y nos hizo pensar en nuestra fragilidad humana y social, a la vez, nos hizo pensar en la belleza de la vida en fraternidad.
Un momento como este nos exige a todos una actitud de corresponsabilidad en la cultura del cuidado recíproco.
La mano tendida de Jesús, a su amigo Pedro (Mat 14, 31), es hoy, mano tendida de Jesús para nuestro país, es la mano de mujeres y hombres dispuestos a cooperar en las zonas de mayor afectación por el terremoto, obrando en favor de quienes perdieron a sus seres queridos, y levantando a quienes quedaron sin techo o sin trabajo.
Que, en medio del sufrimiento avancemos sin desfallecer hacia la unidad de todos los colombianos. Unidad como opción fundamental de vida, desde lo más profundo del corazón.
En tiempos difíciles todos debemos estar dispuestos a ayudarnos mutuamente con generosidad y con valentía creativa.
Que Jesucristo el Señor nos reconstruya con su amor, y que nos enseñe a vivir en amistad social y en solidaridad.
Esta es la hora de la humildad, de la concordia, del diálogo y de la paz. Es la hora de la confianza en el amor de Dios.
Esta es la hora de buscar el punto de encuentro, es la hora de caminar juntos, de trabajar con abnegación para reconstruirnos como sociedad, y para que, con la sabiduría de la esperanza nos esforcemos por el bien común.
¡Señor, sálvanos!
¡Virgen María, acompáñanos con tu amor de Madre!



