
Hay expresiones de Jesús a las que nos hemos acostumbrado sin habernos detenido nunca a extraer el contenido y sentido que encierran. Palabras que, cuando sabemos escucharlas interiormente, tocan nuestro ser, nos iluminan con luz nueva y nos revelan lo lejos que estamos de entender y vivir su Evangelio.
¿Cómo podemos nosotros reaccionar si escuchamos con sinceridad, en nuestros corazones, ese destino sorprendente del que Jesús habla para sus discípulos: “¡Pónganse en camino! Miren que los envío como corderos en medio de lobos”?
En una sociedad que se nos presenta, con frecuencia, tan violenta y peligrosa, tan insensible, tan agresiva e, incluso, a veces, tan cruel, ¿se puede vivir de otra manera que no sea la de defensa y ataque del lobo? En una convivencia amenazada por tanta agitación, intereses, rivalidades y enfrentamientos, ¿puede significar todavía algo el vivir ”como un cordero”?
Y sin embargo, hay algo atractivo en ese destino asombroso del discípulo de Jesús. Se nos llama a vivir de tal manera que los otros puedan descubrir que la bondad y la benevolencia existen y que la vida, “a pesar de todo”, puede ser buena.
No tiene por qué ser todo rivalidad, competencia, crítica destructiva y enfrentamiento dañino. También es posible acercarse a la vida y a las personas con otra actitud de bondad, respeto, veneración y ternura. El hombre puede ser para otro hombre no un lobo sino, sencillamente, un ser humano.
Sergio Pulido Gutiérrez, Mons.
Canónigo Catedral Primada y Párroco San Luis Beltrán
