“… Todo lo que mi Padre tiene es mío … ”.
( Juan 16, 12-15 )
El primer o siguiente Domingo después de Pentecostés la Iglesia celebra la Solemnidad de la Santísima Trinidad. En esta fiesta se trata de la celebración de nuestra comunidad con Dios. El misterio de la Santísima Trinidad nos quiere decir que el único Dios en sí es ya una comunidad, que en Dios se da una consumación de relaciones, un intercambio de Amor entre Padre-Hijo-SantoEspíritu, y que nosotros los humanos hemos sido incorporados en ese íntimo intercambio de Amor.
Confesar la Trinidad de Dios es creer que Dios es un misterio de comunión y de amor. Dios no es un ser frío, cerrado e impenetrable, inmóvil e indiferente. Dios es una fuente de Amor insondable. Su intimidad misteriosa es sólo Amor y comunicación.
Consecuencia: en el fondo último de la realidad dando sentido y existencia a todo no hay sino Amor. Todo lo existente viene del Amor.
Sergio Pulido Gutiérrez, Mons.
Canónigo Catedral - Párroco San Luis Beltrán

