El Escapulario es un espejo de la humildad y de la castidad de María; por su sencillez nos invita a vivir modestamente y con pureza. Llevándolo día y noche es signo de nuestra oración continua y de nuestra particular dedicación al amor y al servicio de la Virgen María.
Llevando el Escapulario renováis vuestro compromiso bautismal de revestiros de nuestro Señor Jesucristo. En María será salvaguardada vuestra esperanza de salvación, porque el Dios de la Vida ha fijado su morada en Ella.
En esta semana, este signo de amor, dado por la Virgen del Carmen a sus amados hijos, proteccion para los mas afligidos y necesitados de su apoyo espiritual. Ella nos acompaña dia y noche cuando lo llevamos puesto en nuestro cuerpo.
Acerquemonos a la Madre del Carmelo y Madre vuestra.

