El evangelio de la misa de este domingo (Juan 13, 31-33a.34-35) tiene dos partes bien definidas, la primera narra el júbilo de Jesús, la segunda es el inicio de su discurso de despedida de los discípulos.
La expresión de júbilo de Jesús es su respuesta al plan que los judíos ponen en marcha con la complicidad de Judas; cuando Judas deja la comunidad de discípulos empieza el desenlace de la entrega que Jesús hace de sí mismo y que concluye con su muerte. En el conjunto de la narración del cuarto evangelio irrumpe la glorificación.
En este inicio del evangelio de hoy aparece en cinco ocasiones el término ‘gloria’, es la versión en castellano del concepto hebreo ‘kabod’, que es algo así como ‘peso’, ‘solidez’, ‘fundamento’; de modo que la expresión ‘Dios glorifica a Jesús’ se la puede entender como Dios dando fundamento, Dios que comparte con el glorificado para darle soporte. En el acontecimiento de la cruz y de la resurrección de Jesús Dios manifiesta su gloria.
La segunda parte del evangelio de la misa de este domingo es el exordio del discurso de la despedida de Jesús. Son varios los personajes en la Biblia que, ante la cercanía de su muerte, reúnen a la familia o a la comunidad para manifestar cómo, a partir de su ausencia, se puede continuar la comunión con ellos. Los versículos que se leen hoy presentan precisamente esta situación.
La ausencia del Maestro pide una profunda comunión para conservar la unidad con la persona de Jesús, esta comunión la ofrece Jesús en el amor. En el trabajo de hallar el hondo sentido de las palabras de Jesús resulta útil esclarecer el sentido del adverbio ‘como’. Para el cuarto evangelio el adverbio ‘como’ indica más que un ejemplo a imitar o una tarea a cumplir, indica identidad, quiere decir la misma naturaleza.
Ya desde el Antiguo Testamento se proponía el mandamiento de amar, hoy Jesús habla de un mandamiento ‘nuevo’: «ámense los unos a los otros». La novedad consiste en la fuente del amor, por la Pascua (y a través del bautismo) Dios se hace presente y manifiesto en la vida de cada discípulo de Jesús, el discípulo es colmado por el amor de Dios y transformado, de manera que ama a los demás como consecuencia de esta nueva vida que hay en él.
#Evangelio - Para el cristiano el amor es un don de la Pascua

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