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#Evangelio - El Padre del cielo nos confía en las manos de Jesús

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Cambia la coloratura de los domingos de Pascua, pues en los tres primeros domingos que hemos celebrado la liturgia dominical nos ha venido invitando a reconocer la…

A partir de este domingo la liturgia nos encaminan a tomar conciencia de los efectos que la Pascua de Jesús engendra en los discípulos y en el mundo.

 

En los versículos del evangelio según San Juan que se proclaman en la misa de este domingo (Juan 10, 27-30) Jesús manifiesta que la unidad que hay entre Él y el Padre es la garantía de la unidad entre Él y los discípulos, de manera que ninguna amenaza contra esta unidad prosperará.

 

A esta unidad entre Jesús y el discípulo debe corresponder la disponibilidad de cada uno de nosotros para dejarnos conducir por el Padre desde la obediencia a la Palabra.

 

En el relato del evangelio según San Juan, estos versículos del evangelio de hoy forman parte de una controversia entre Jesús y las autoridades del judaísmo de su tiempo, de manera que la intención inicial de estas frases de Jesús es señalar quiénes forman parte de la comunidad de sus discípulos: los que obedecen cuando él llama, es decir, los que, de entre muchas voces del mundo, diferencian la llamada de Jesús.

 

Así que esta certeza de comunión de vida principia en el silencio profundo de cada persona, allí donde cada uno llega a reconocer la llamada del Padre del cielo para seguir a Jesús (ver Juan 6, 44- 45). Tenemos entonces que el Padre nos confía a cada uno de nosotros en manos de Jesús para que tengamos vida.

 

Por la victoria pascual Jesús tiene poder que le da el Padre para no dejar que se pierda nadie que le ha sido confiado; la Pascua le ha dado poder a Jesús para que nadie arrebate de sus manos aquellos que el Padre le ha encomendado.