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#Evangelio - El agotamiento de las seguridades (17 de noviembre)

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Después del viaje a Jerusalén, una vez en la ciudad santa el ministerio de Jesús en el atrio del templo tiene dos temas: la confrontación del Evangelio con las…

Los contradictores de Jesús fueron quedando sin argumento uno a uno, entonces alguno de los discípulos llama la atención del Señor sobre la magnificencia del templo, como queriendo salvaguardar la institución religiosa; Jesús no se deja impresionar y aprovecha la ocasión para advertir sobre una nueva escala de valores respecto de la tradición que representa el templo.

El evangelio de este domingo (Lucas 21, 5-19) se abre con una muestra de candidez de un discípulo una vez que los contradictores de Jesús han quedado sin argumentos. El ingenuo discípulo entrevé que la institución del templo podría continuar brindando seguridad; es la aspiración de quienes piensan que la salvación que ofrece Dios en Jesucristo es ‘más de lo mismo’, que el Reino anunciado por Jesús es continuidad de lo que estamos acostumbrados a ver.

Al discípulo que expresa tal aspiración el temor le impide atreverse a pensar que la propuesta de Jesús dista mucho de una religión que ofrece seguridad. ¡Cuánto cuesta comprender la denuncia profética de Jesús sobre las estructuras de un mundo injusto! Contrasta la predicación de Jesús con el amaño de personas interesadas y dispuestas a hacer cambios para que todo continúe lo mismo.

Al cándido comentario, Jesús responde advirtiendo sobre una nueva situación: la insuficiencia del templo –de la institución religiosa– para brindar seguridades. Pero los oyentes de Jesús se resisten y prefieren ver en el fin del templo una oportunidad para la que hay que estar preparados, por eso es preciso conocer cuándo sucederá y cuál será la señal que indica que todo este hundimiento está por darse. Ellos tienen su propia visión del proyecto del Reino y estarían dispuestos a una guerra santa, invocarían el favor divino para derrotar a los enemigos de Dios e implantar una teocracia. Pareciera que es ocasión para que surja un ‘fundamentalismo innovador’: hacer cambios para que todo siga igual.

En esta situación la indicación de Jesús es clara: «Miren que nadie los engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “El tiempo está llegando”». Cuando empieza a manifestarse el desgaste de aquellas cosas que vienen dando seguridad aparecen falsos mesías invitando a la defensa de tradiciones. Jesús nos advierte que no hay que secundar tales propuestas.

Esta crisis de la institución del templo estará precedida de luchas por el poder, revoluciones sociales, crisis y miseria: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, en diversos países habrá hambres y pestes». Señales del agotamiento de un mundo creado por el hombre.

En esta expiración del mundo los cristianos tienen la ocasión de ser testigos de la autenticidad de la revelación de Jesús, pero este testimonio será convincente en la medida que sea fruto de la acción del Espíritu. En la persecución contra los cristianos, ellos no deben ceder a la tentación de la apologética: «Métanse bien en la cabeza que no tienen que preparar su defensa». La defensa del cristianismo surge de la acción del Espíritu que inspira cómo actuar en estas situaciones de cambios profundos.

Las advertencias del Maestro son un estímulo para la profecía que debemos ejercer los bautizados para vivir en fidelidad al Evangelio.