En el evangelio de la misa (Lucas 9, 28b-36), luego de ubicar al lector, el evangelista pasa directamente a referir la manifestación de Jesús a Pedro, Juan y Santiago. Lucas destaca que «mientras Jesús estaba orando» cambiaron su rostro y sus vestidos. El rostro indica la identidad de una persona, el vestido su rango social. En el ámbito del diálogo con el Padre, el aspecto de rostro de Jesús manifiesta su identidad verdadera, y sus vestidos adquieren un carácter deslumbrante; con estos cambios se manifiesta que Jesús pertenece a la esfera de lo celestial.
Este Jesús, manifestándose en su identidad divina, conversa con Moisés y con Elías. El evangelista Lucas divulga el contenido de esta conversación, la partida de Jesús: «hablaban de su éxodo, que Él iba a consumar en Jerusalén». Con esta presentación se revela que la Pascua de Jesús abre y realiza el éxodo del nuevo pueblo. Así lo celebra la liturgia de la Iglesia en el inicio de la Vigilia pascual por medio de la procesión con el cirio encendido: la asamblea congregada caminando tras el cirio pascual entra en la iglesia para acoger la palabra, renovar el bautismo y comer la Eucaristía.
La manifestación de Jesús y el anuncio del nuevo éxodo contagian a los discípulos, ellos, entre el aturdimiento –adormilados con Abrahán, en la primera lectura de hoy– y el asombro, quieren participar del éxodo: «Maestro, ¡qué bueno que estemos aquí!»; y cuando Moisés y Elías comienzan a irse desean prolongar su estancia: «Haremos tres tiendas». Este entusiasmo es moderado por la advertencia del narrador, «no sabía lo que decía».
Está bien desear participar del éxodo, pero los discípulos no pueden olvidar que el camino arranca con la Pascua que debe cumplirse en Jerusalén, es decir, con la entrega de la vida.
Finalizando, esta experiencia es interpretada por la cercanía de una nube y una voz celestial. Desde la tradición del Antiguo Testamento, la nube anuncia la presencia de Dios. El mensaje anunciado –«Éste es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo»– evoca la escena del bautismo de Jesús, pero la versión de Lucas ofrece una variación, Jesús es presentado como el ‘Elegido’, esta denominación corresponde a la manera de llamar al Siervo de Yahvé (Isaías 42, 1). Con ello se destaca la misión profética de Jesús y la invitación a acoger su palabra.
PH: Freepick.es

