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''Este es un llamado apremiante a la Solidaridad Fraterna...''

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11 de agosto... Por estos días celebramos el bicentenario del triunfo de las tropas patriotas sobre las españolas, rindiendo tributo a los colombianos que nos dieron la…

 

Doscientos años después, la Iglesia nos invita, a los ciudadanos que vivimos en la capital de la república y nos confesamos católicos, a centrar nuestra vida en Jesucristo, a crecer en comunidad, a construir una sociedad más justa, reconciliada, solidaria, misericordiosa y que cuida la creación.

El rostro de la Bogotá de hoy se ha hecho multicultural, diverso, compuesto de muchas formas de pensar, de actuar, de juzgar, de expresar. Este pluralismo debe dar lugar a la esperanza y no a la agresividad y la violencia.

Una ciudad en donde la injusticia y las desigualdades sociales se suceden en los distintos niveles de la vida urbana. Frente a los rostros de las personas que sufren, se levanta el clamor de convivencia pacífica, respetuosa, que asuma y refleje la misericordia que Dios nos ha comunicado y que es fuente de salvación y vida para todos.

La fe nos enseña que Dios vive en la ciudad, en medio de sus alegrías, anhelos y esperanzas, como también en sus dolores y sufrimientos. Debemos salir al encuentro de Dios, haciéndonos compañeros de camino de las personas, dando testimonio y anunciando a Cristo como nuestro salvador.

La Palabra de Dios que escuchamos hoy, es un llamado apremiante a la solidaridad fraterna. Amar y vivir en solidaridad y apertura a los demás, dándose a Dios y a los hermanos. Que no prefiramos tener cosas a ser personas. Que no amontonemos bienes perecederos que defraudan el corazón. Que nos demos a la tarea de amar a Dios y de compartir con los hermanos lo poco o mucho que poseamos.

 

Monseñor Álvaro Vidales.