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¡Dios nos enseña a ser buenos administradores de vida... sigamos su ejemplo!

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22 de septiembre... El mensaje bíblico de este domingo, es un llamado a la justicia en la administración de la propia vida y de los bienes recibidos. No lo olvidemos: no…

 

La primera lectura, consiste en la severa censura que hace el profeta Amós de la podrida injusticia social de su época (siglo VIII a.C.): “Escuchen esto los que exprimen al pobre… disminuyen la medida, aumentan el precio, usan balanzas con trampa, compran por dinero al pobre” (8, 4-7).

San Pablo, en la lectura tomada de su primera carta a Timoteo (2, 1-8), nos exhorta a orar por quienes tienen responsabilidades de gobierno, para que procuren la paz velando por la justicia.

En el Evangelio, nos sentimos aludidos por la acusación dirigida al administrador infiel de la parábola (Lucas 16, 1-13) y la escuchamos de la boca del Señor, como si Él mismo, hoy, dijera a cada uno: “¿Qué es esto que oigo de ti? Has sido acusado ante mí de despilfarrar mis bienes”. Me pregunto: ¿Despilfarro la vida, los bienes, los dones que mi Padre me ha dado? ¡De aquí vienen mi infelicidad y mi insatisfacción, el vacío que siento dentro de mi corazón, dentro de mi alma!

¿Cuál es la opción que hago en mi vida? La del Reino de Dios, su proyecto que se basa en el amor, que produce la justicia y desborda en fraternidad y coparticipación. La del reino del dinero, que se basa en el egoísmo, que produce la injusticia y se desborda en no-fraternidad y no-participación, es decir, en poder y riqueza. ¡No podemos servir a Dios y al dinero!

El Señor reclama de nosotros la astucia para obrar el bien. Ganarnos amigos con el dinero injusto, para que cuando nos falte, nos reciban en las moradas eternas. Ser honrados, honestos en lo que se nos confía. Sirvamos a Dios comportándonos como administradores fieles, avivando la fraternidad, promoviendo la solidaridad. Comienza la Semana del Migrante para orar y expresar nuestra cercanía a los hermanos refugiados.

 

Mons. Álvaro Vidales.