COMENTARIO INICIAL
Querida comunidad San Luis Beltrán: Nos reunimos hoy, Domingo, para escuchar la Palabra de Dios y participar en la Eucaristía.
Dios nos llama a examinar nuestra actitud sobre los bienes materiales. Si nosotros no compartimos nuestros bienes con los necesitados, no somos auténticos discípulos de Jesús. Es duro el Evangelio cuando habla de la suerte del rico y del pobre. A veces, la mesa completamente llena, el vestido suntuoso y los muchos intereses impiden la conversión. Pero lo que parece imposible a los ojos de los seres humanos, no es imposible ante Dios.
Por favor, cantamos juntos y comenzamos la celebración de esta Eucaristía.
COMENTARIO A LA LITURGIA DE LA PALABRA
Las lecturas de este Domingo nos ponen en guardia frente a las riquezas, que endurecen el corazón. El lujo hace olvidar los desastres del pueblo, dice el profeta Amós. A la puerta del rico se apaga la vida del pobre Lázaro, leemos en el Evangelio. Contra esa riqueza despreocupada está la regla de vida que propone San Pablo, autor de la carta a Timoteo (honradez, religiosidad, fe, amor, paciencia, dulzura)… y la confianza en un Dios que, según el Salmista, sustenta la vida del huérfano y de la viuda.
Con atención escuchemos.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
- Por el Papa Francisco y todos nuestro Obispos y Presbíteros: para que con humildad y sencillez sigan conduciéndonos por el camino del Evangelio. Oremos.
- Por los responsables de la vida política y social: para que luchen por la erradicación de la pobreza en nuestra sociedad. Oremos.
- Por los más pobres y más necesitados: para que descubran que la Buena Nueva del Señor Jesús va dirigida especialmente a ellos, y la acepten con alegría de corazón. Oremos.
- Por nosotros, aquí presentes: para que el Señor Jesús nos libre del afán de poseer innecesariamente y sepamos invitar a la mesa de nuestra vida a los más pobres de nuestra comunidad parroquial. Oremos.
Sergio Pulido Gutiérrez, Mons.
Canónigo de la Catedral y Párroco de San Luis Beltrán

