![]()
Bienvenidos a la celebración de esta liturgia, correspondiente al Tercer Domingo de Adviento. Nuestra Madre, la Iglesia Católica, nos invita a alegrarnos porque ya está cerca el Mesías, el Salvador, el Señor... Ya mañana comenzaremos la Novena de la Navidad, la preparación más intensa y próxima al nacimiento del Niño Jesús.
En un mundo con tantos quebraderos de cabeza, no está mal que los católicos escuchemos esta voz profética que nos invita a la esperanza y a la alegría, basadas en la buena noticia de que Dios ha querido entrar en nuestra historia para siempre. La liturgia de hoy es un mensaje que nos llena de regocijo, de alegría.
Con ese gozo del que nos llena Dios este día, comencemos la Eucaristía...
![]()
Hoy, el salmista nos invita a alabar con alegría y júbilo a un Dios que es fiel a su Palabra. Esta fidelidad se concreta en su predilección por los desfavorecidos y oprimidos. Es éste el rostro divino que revela Jesús de Nazareth con sus acciones, muy en consonancia con la tradición profética que nos muestra el Profeta Isaías. La gloria y el esplendor de Dios se manifiestan mediante acciones inauditas. Ante ese Dios que viene, como nos exhorta el Apóstol Santiago, vale la pena ser perseverante y disponerse a acogerlo en estas próximas fiestas de Navidad.
Escuchemos la Palabra de Dios.
![]()
- Al Papa, Obispos, Presbíteros y Diáconos, permíteles Padre nuestro, que con tu ayuda, sigan preparándonos para la venida gloriosa de Cristo-Jesús. Oremos.
- A los gobernantes de las naciones, especialmente a los de nuestro país, dales Padre nuestro, sabiduría para gobernar rectamente. Oremos.
- A los que sufren en el mundo, a los marginados, a los que se sienten abandonados por la sociedad, dales Padre nuestro la esperanza de un Reino de paz, justicia y amor. Oremos.
- A los que participamos de este Adviento, concédenos que vivamos siempre preparados para día de la manifestación gloriosa de Jesús. Oremos.
Sergio Pulido Gutiérrez, Mons.
Canónigo de la Catedral y Párroco de San Luis Beltrán

