COMENTARIO INICIAL
Un gran motivo nos reúne nuevamente en nuestro Templo Parroquial en este vigésimo cuarto Domingo del Tiempo Ordinario: la misericordia de Dios Padre… que es eterna, y aún con nuestros pecados, Dios Padre nos perdona si nos arrepentimos.
Reconociéndonos pecadores y necesitados de la misericordia divina, comencemos esta celebración cantando todos.
COMENTARIO A LA LITURGIA DE LA PALABRA
Hoy se da de nuevo una coincidencia de las tres lecturas bíblicas en una misma dirección: el perdón de los pecados por la misericordia de Dios.
Tanto Yahvé, que perdona a su antiguo pueblo por intercesión de Moisés, como San Pablo, que se siente él personalmente objeto del perdón de Cristo, como las tres parábolas de Jesús en el Evangelio, nos invitan hoy a considerar esa Buena Noticia del perdón y del amor de Dios. Escuchemos atentamente.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
- Por la Iglesia Católica, para que siga siendo signo visible de la misericordia de Cristo-Jesús y acoja con amor a los más pecadores. Oremos.
- Por la salvación del mundo, para que aquellos que se han alejado de Dios encuentren hoy el retorno a la casa del Padre que les recibe con amor. Oremos.
- Por los más necesitados, para que este día surjan personas bondadosas que estén dispuestas a ayudar y lo hagan en favor de quienes no tienen lo necesario para vivir. Oremos.
- Por todos los aquí presentes, para que siempre que pequemos ante Dios sintamos esa confianza de acudir a Él buscando su perdón, sabiendo que es un Dios Padre pródigo en amor misericordioso, siempre dispuesto a recibirnos. Oremos.
Sergio Pulido Gutiérrez, Mons.
Canónigo de la Catedral y Párroco de San Luis Beltrán

