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Bienvenidos queridos hermanos a esta Santa Liturgia…
La Solemnidad de hoy, primero de enero, tiene varios motivos, en particular tres (3):
- es el comienzo del año civil 2020 (es la celebración más popular),
- es la Octava de la Navidad, el día en que Jesús fue circuncidado y le pusieron ese nombre,
- es la jornada de oración por la paz (que podría motivar de modo especial la oración por la paz del mundo y el gesto de la paz mutua antes de comulgar).
Pero, sobre todo, celebramos la solemnidad de Santa María Madre de Dios.
Aunque el protagonista de todo el tiempo de la Navidad es el Niño Jesús, el recuerdo de la Maternidad de la Virgen Santa, María, no le quita al Hijo ninguna importancia y nos ayuda a todos a vivir mejor la Navidad.
Comencemos cantando esta Santa Misa con mucho gozo.
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En el inicio del nuevo año 2020 todos deseamos también el comienzo de algo nuevo.
Los textos bíblicos que ofrece la liturgia de hoy están en consonancia con todo ello, pues todas hablan de bendición.
La fórmula del libro de los Números expresa el deseo de que Dios proteja a su pueblo. En el Evangelio, la bendición se hace carne con el nacimiento de Jesús. La bendición, en la segunda lectura, se muestra en el ser hijos, no esclavos, herederos de la casa de Dios…
¡Escuchemos con mucha atención!
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- Por la santa Iglesia de Dios, llamada por el Señor Jesús a dar testimonio de su amor al mundo. Que en este año 2020, que comenzamos, el Santo Espíritu nos aliente en la tarea de la evangelización. Roguemos al Señor.
- Por la paz en el mundo, por el fin de las guerras y conflictos. Que los gobernantes promuevan una paz fundamentada en la justicia y la fraternidad. Roguemos al Señor.
- Por los niños y adolescentes que recibirán los sacramentos de la iniciación cristiana, los jóvenes que se casarán y aquellos que se consagrarán al Señor, en este año que comienza. Que el Señor a todos los sostenga en su vida cristiana. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, para que el año 2020 esté lleno de la bendición de Dios y compartamos ese don con todos nuestros familiares, amigos y conocidos. Roguemos al Señor.
Sergio Pulido Gutiérrez, Mons.
Canónigo de la Catedral y Párroco de San Luis Beltrán

