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''Amemos como Cristo nos ama a nosotros...''

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25 de agosto... Entrar por Cristo es amar como Él. Con un amor de oblación, de entrega, de servicio. Hacernos hermanos, vivir en fraternidad. Perdonarnos, reconciliarnos.

 

Todo empieza hoy con la pregunta: “¿Serán pocos los que se salven? Jesús no responde con cantidades, sino con calidad de vida, le importa más el modo de la salvación.

Ciertamente, la salvación nos la ha obtenido Jesús con su muerte y resurrección, y es para todos, es universal. Dios mismo reúne a las naciones de toda lengua, todos veremos su gloria (primera lectura: Isaías 66, 18-21). “Vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios” (Evangelio de San Lucas 13, 22-30).

Por lo tanto, la salvación ya nos ha sido dada. Pero necesitamos esforzarnos en entrar por la puerta, que es angosta. Ahora bien, la puerta es Cristo. En el Evangelio de Juan lo dice claramente: “Yo soy la puerta: quien entra por mí se salvará” (10, 9).

Entrar por Cristo es tomar la propia cruz y venir con Él. Deshacernos de lo superfluo, renunciar a intereses egoístas, despojarnos de vanidades inútiles, desprendernos de equipajes que obstruyan el camino que conduce a la vida. No despreciar la corrección del Señor, ni desanimarnos cuando nos reprenda (segunda lectura: Hebreos, 12, 5-7. 11-13).

Entrar por Cristo es amar como Él. Con un amor de oblación, de entrega, de servicio. Hacernos hermanos, vivir en fraternidad. Perdonarnos, reconciliarnos.

¡Vigilemos!, para no quedar por fuera del banquete de la Salvación.

Sigamos el ejemplo de María, Madre del Señor y madre nuestra. Ella fue la primera que, siguiendo a su Hijo, recorrió el camino de la cruz y fue elevada a la gloria del cielo. Amén.

Mons. Álvaro Vidales.