Hermoso Domingo y bello amanecer para alabarte, bendecirte y darte gracias por todo lo vivido durante la semana, por este día reparador de fuerzas, para iniciar mañana una nueva jornada llena de ilusiones. Gracias por tu palabra, que siempre será para nosotros fuente de inspiración. Te damos gracias porque nos invitas a pensar en el llamado que hoy nos haces, como lo hiciste con Isaías y con Pedro.
Hoy nos diriges nuevamente tu palabra: “¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros?”. Esperas que nuestra respuesta sea afirmativa “aquí estoy mándame”. O como le dijiste a Pedro “echad las redes”. Por amor tú nos has llamado a cada uno de nosotros para una tarea de vida, una misión, y para un papel intransferible en tu plan, que ningún otro puede cumplir por nosotros; tú nos has elegido para ser tus testigos y signos de tu amor. Haznos a todos y cada uno de nosotros capaces de realizar nuestra misión y envíanos “mar adentro” para que, echando las redes, nuestra pesca sea abundante en obras de misericordia, de solidaridad y de fraternidad.
Gracias, Señor, por el testimonio generoso de respuesta a tu llamado que hace Isaías, confiado en la ayuda de Dios, acepta ser su portavoz respondiendo: “aquí estoy mándame”; lo mismo que la respuesta de Samuel: “habla señor, que tu siervo escucha” y la respuesta que nuestra madre santísima dio: “hágase en mí según tu palabra”. También Pablo nos da ejemplo con una respuesta valiente: “Señor, que quieres que haga”? Y la respuesta de tus discípulos que tendrá que ser la nuestra: “dejándolo todo lo siguieron”. Amén. Bendícenos, guárdanos y protégenos con tu amor.
