Otro fin de semana, otro amanecer, otro día para vivirlo en tu amor y en tu bondad. Gracias, Señor, por esta semana que pasa para cada uno de nosotros en la que hemos encontrado la manera de amar y de servir como lo has hecho tú. Gracias por este camino de verdadera libertad como tú lo vives. El papa Francisco nos habló repetidamente de que «Si no está Jesús en el centro, hay otras cosas. Hoy, encontramos a muchos sin Cristo, sin Jesús. Por ejemplo, quienes tienen la enfermedad de los fariseos, que ponen su fe y su religiosidad, en muchos mandamientos». El Papa León en su visita a Madrid nos dijo que «… los discípulos de Jesús son siempre contemporáneos, pero nunca prisioneros del tiempo que pasa. ¡Somos libres en Cristo! Y Cristo nos ha liberado con su amor. Gracias a este amor, somos siempre libres frente a toda coacción y engaño. Somos libres de las modas, porque somos discípulos de la verdad…» (Vigilia de oración con los jóvenes discurso del Santo Padre “Plaza de Lima” (Madrid) sábado, 6 de junio de 2026).
Tú eres el centro, Tú eres el señor del sábado y contigo podemos centrarnos en lo que es lo fundamental de tu seguimiento: el amor, la misericordia y el servicio. Gracias, Señor, por ayudarnos a comprender que el amor verdadero no tiene día ni hora. Somos hombres y mujeres de todos los días y no esclavos del sábado.
Santa Teresa de Calcuta a quien le recordamos en este día y que nacido en 1910 en el seno de una familia profundamente cristiana. Desde joven se sintió libre en el llamado a consagrarse a Dios y movida por un ardiente amor a Cristo. En Calcuta descubrió su vocación de servir a los más pobres entre los pobres y fundó las misioneras de la caridad, que están extendidas por todo el mundo. Su testimonio de amor fue reconocido con el premio Nobel de La Paz en 1979. Murió en 1997 dejando un legado de caridad evangélica; fue canonizada en 2016 por el papa Francisco. Santa Teresa de Calcuta, nos ayude a comprender que somos llamados a vivir en el amor, el servicio y la entrega desinteresada. El lema para su comunidad fue dado en esa palabra hermosa que pronunció Jesús en la cruz.: «tengo sed». Ojalá todos pudiéramos calmar la sed de nuestros hermanos, sedientos de amor y de caridad. Feliz fin de semana.
