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4-sep.-viernes de la 22.ª semana del T. O.

La Palabra de Dios es viva y por eso viene y dice lo que quiere decir, no lo que yo espero que diga o lo que me gustaría que dijera.

Al canto alegre de los pajarillos, se alegran nuestros corazones para darte gracias y ponernos a tu disposición para cumplir tu voluntad. 

Hoy nos hablas de la experiencia de tu amor fiel y uno con nosotros. Tú nos has llamado y respondemos: Seguimos al Novio. Y Tú eres el novio en el banquete de bodas de la Nueva Alianza. Comparas el Reino de Dios con un banquete de bodas.  Y aquí no caben ayunos ni tristezas. Somos los invitados al convite. Es tiempo y lugar de celebrarlo, de fiesta, de alegría, de festejos. Además, queremos comprender la “gran novedad” de la que nos hablas. El vino nuevo, el odre nuevo, el vestido nuevo. Los fariseos y los mismos discípulos de Juan seguirán embarcados en sus ritos tradicionalistas. Los seguidores tuyos nos sentamos al banquete para alegrarnos contigo para beber el vino nuevo de la Alianza nueva. Danos la gracia de guardar en odres de Alegría y de esperanza, lo nuevo de tu Palabra y lo nuevo de tu amor. Ayúdanos, Señor, para que seamos verdaderos discípulos tuyos, servidores generosos y testigos de tu amor. Administradores responsables y fieles a lo que nos has confiado. Bendícenos, guárdanos y protégenos. 

Que sea un muy feliz viernes vivido en caridad y servicio. Abrazos y bendiciones abundantes.

Palabra del Papa 

La libertad cristiana está en la docilidad a la Palabra de Dios. Debemos estar siempre preparados a acoger la «novedad» del Evangelio y las «sorpresas de Dios». La Palabra de Dios, que es viva y eficaz, discierne los sentimientos y los pensamientos del corazón. Y para acoger verdaderamente la Palabra de Dios, hay que tener una actitud de «docilidad». La Palabra de Dios es viva y por eso viene y dice lo que quiere decir: no lo que yo espero que diga o lo que me gustaría que dijera. Es una Palabra libre y también una sorpresa porque nuestro Dios es un Dios de las sorpresas. La libertad cristiana y la obediencia cristiana son docilidad a la Palabra de Dios. (Cf. Homilía de S.S. Francisco, 20 de enero de 2014, en Santa Marta).

La libertad cristiana y la obediencia cristiana son docilidad a la Palabra de Dios
ORACIÓN 

Señor, me encanta esta manera que tienes de relacionarnos con Dios. Siempre nos habían dicho que el camino para ir a Dios era el del sacrificio, el de la tristeza, el del ayuno, el de las penitencias. Pero Tú, rompes con todo eso y nos dices que el camino para ir a Dios es el camino del amor. Y el amor es gozo, plenitud, realización, libertad. Gracias, Señor, por esta manera tan positiva, tan fascinante, tan cautivadora que tienes para hablarnos de Dios y de su Reino. Amén 

Meditación-reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-4-de-septiembre-de-2026

La respuesta de Jesús a aquellos fariseos es realmente “sorprendente”. Les viene a decir: Mientras que yo “soy el novio de esta fiesta” no cabe ayunar ni estar tristes. Lo cual significa que Jesús es la fiesta de esta vida. El que está con Jesús no puede estar triste. La tristeza sólo viene cuando Él se va. Los cristianos tenemos una asignatura pendiente. Estamos acostumbrados a escuchar a Jesús, a trabajar por Jesús, a sufrir por Jesús, pero no nos han enseñado a disfrutar de la vida con Jesús. Jesús ha venido “para que tengamos vida y ésta en abundancia” (cf. Juan 10, 10). En este mundo nos acostumbramos a tener vida, a vivir sin grandes pretensiones, a no pedirle demasiado a la vida; pero con Jesús podemos soñar con una vida plena, libre de todo lo que nos estorba, de todo lo que nos ata, de manera que nuestro corazón se quede libre para amar. Los fariseos estaban atados a la ley, a las costumbres, a las tradiciones. Con Jesús llega lo nuevo, el vino nuevo que rompe los odres ya viejos y agrietados del pueblo judío. Vivir con Jesús es como “respirar el aire fresco y puro de la montaña”.

No se debe combinar lo nuevo que Jesús trae con costumbres antiguas. ¡O lo uno, o lo otro! El vino nuevo que Jesús trae hace estallar el pellejo viejo. Hay que saber separar las cosas. Muy probablemente Lucas trae estas palabras de Jesús para orientar a las comunidades de los años 80 [del siglo primero]. Había un grupo de judeocristianos que querían reducir la novedad de Jesús al tamaño del judaísmo de antes. Jesús no está en contra de lo que es “viejo”. Lo que él no quiere es que lo “viejo” empiece a manifestarse y a imponerse a los cristianos. San Pablo pasará toda la vida luchando por defender la verdad del evangelio, “buena y nueva noticia de Jesús”.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.