Al canto alegre de los pajarillos, se alegran nuestros corazones para darte gracias y ponernos a tu disposición para cumplir tu voluntad.
Hoy nos hablas de la experiencia de tu amor fiel y uno con nosotros. Tú nos has llamado y respondemos: Seguimos al Novio. Y Tú eres el novio en el banquete de bodas de la Nueva Alianza. Comparas el Reino de Dios con un banquete de bodas. Y aquí no caben ayunos ni tristezas. Somos los invitados al convite. Es tiempo y lugar de celebrarlo, de fiesta, de alegría, de festejos. Además, queremos comprender la “gran novedad” de la que nos hablas. El vino nuevo, el odre nuevo, el vestido nuevo. Los fariseos y los mismos discípulos de Juan seguirán embarcados en sus ritos tradicionalistas. Los seguidores tuyos nos sentamos al banquete para alegrarnos contigo para beber el vino nuevo de la Alianza nueva. Danos la gracia de guardar en odres de Alegría y de esperanza, lo nuevo de tu Palabra y lo nuevo de tu amor. Ayúdanos, Señor, para que seamos verdaderos discípulos tuyos, servidores generosos y testigos de tu amor. Administradores responsables y fieles a lo que nos has confiado. Bendícenos, guárdanos y protégenos.
Que sea un muy feliz viernes vivido en caridad y servicio. Abrazos y bendiciones abundantes.
Palabra del Papa
La libertad cristiana está en la docilidad a la Palabra de Dios. Debemos estar siempre preparados a acoger la «novedad» del Evangelio y las «sorpresas de Dios». La Palabra de Dios, que es viva y eficaz, discierne los sentimientos y los pensamientos del corazón. Y para acoger verdaderamente la Palabra de Dios, hay que tener una actitud de «docilidad». La Palabra de Dios es viva y por eso viene y dice lo que quiere decir: no lo que yo espero que diga o lo que me gustaría que dijera. Es una Palabra libre y también una sorpresa porque nuestro Dios es un Dios de las sorpresas. La libertad cristiana y la obediencia cristiana son docilidad a la Palabra de Dios. (Cf. Homilía de S.S. Francisco, 20 de enero de 2014, en Santa Marta).
