Bendecidos en tu amor y misericordia, te damos gracias al amanecer y te pedimos nos bendigas, guardes y protejas durante nuestra jornada. Tú has Resucitado y has venido para vivir en nosotros. Haz que sepamos verte con ojos de fe, para que nos unas en una sola mente y un solo corazón. Que tu presencia entre nosotros nos mueva a convertirnos contigo en alimento los unos para los otros, para que nadie pase hambre de alimento material o de ayuda espiritual. Que seamos portadores de verdadera caridad y fuentes de amor sincero. Que ningún hermano se sienta abandonado cuando se encuentre afligido y angustiado y, por el contrario, aprendamos de Ti a ser fieles compañeros de todos los que necesiten de nosotros. Que, junto con el consuelo y ayuda ofrecidos, nos demos también a nosotros mismos como Tú lo hiciste y sigues haciéndolo. En este día te damos gracias por todo el camino recorrido: Por todas las alegrías y tristezas, las satisfacciones y las dificultades, por nuestras familias, nuestros trabajos y sobre todo por la salud y el bienestar.
Recordemos en este día la palabra en Hechos de los Apóstoles: “todo lo tenían en común”. Que hoy seamos generosos con nuestros hermanos. Gracias, Señor, te alabamos, te bendecimos y te glorificamos. Amén.
Feliz y santo martes.
